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ANÁLISIS DE ESPAÑA

A los que no volvieron

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España31-03-2014

El conocimiento nos hace responsables. Y eso es precisamente uno de los servicios imprescindibles que el periodismo presta a sus sociedades. El periodismo aporta instrumentos para crear conciencia sobre el mundo que nos rodea. Desde un Pleno municipal al complicado tablero sirio. Contar lo que sucede en una guerra aún a riesgo de jugarse la vida no sirve solamente como altavoz del sufrimiento de la población local. También es imprescindible a la hora de trasladar a los ciudadanos que asisten desde el sofá elementos suficientes para generarse una actitud al respecto y obrar en consecuencia. Luego uno puede cambiar de canal o cerrar el periódico, pero esa labor de los periodistas aporta la posibilidad (aptitud, potencia u ocasión para ser o existir algo). Sin esa posibilidad de conocer, se es un poco menos libre. Además de la evidente compasión hacia el que sufre, a partir de las informaciones de los periodistas que se encuentran en primera línea de la realidad, quien está a muchos kilómetros de distancia puede poner rostro a las frías estadísticas elaboradas en un despacho. Puede conocer hasta qué punto la acción u omisión de sus dirigentes ante según qué cosas se torna elogiable o ignominiosa. Convierte a las personas en ciudadanos responsables tanto de sus actuaciones como de sus silencios. Todo eso es lo que estaban haciendo Javier Espinosa, Ricardo García y Marc Marginedas cuando fueron secuestrados en Siria. Por todo ello era necesario que el Gobierno se implicase en su liberación. Así ha sido y es justo reconocérselo y agradecérselo. Aunque por seguridad de los que aún siguen cautivos evitarán sacar excesivo pecho. Y por elegancia puesto que otros Gobiernos hicieron lo mismo en el pasado. Espinosa, García o Marginedas representan el símbolo más puro del Periodismo. Nadie se dedica a esta profesión porque sueñe con acabar repicando comunicados de prensa en una redacción. Ellos representan lo mejor de un oficio al implicarse hasta el final por mostrar los puntos muertos de este mundo pagando un precio altísimo y cobrando poco dinero por ello. Con sus gestiones, el Gobierno ha mostrado su solidaridad con tres ciudadanos españoles y también el respeto a su labor. Pero esta actuación no debería estar limitada sólo a símbolos o hechos concretos. El respeto al Periodismo puede y debe ejercerse en el día a día donde asistimos demasiado a menudo a ruedas de prensa sin preguntas o directamente dirigidas para no hacer pupa. Asistimos a una sangría de puestos de trabajo en un sector en crisis que obliga a cerrar muchos medios (posibilidades). Asistimos demasiado a menudo a ayudas económicas a cambio de tratos de favor editorial. Tras el final feliz de estos secuestros es inevitable acordarse de otros periodistas que también decidieron jugarse la vida y la perdieron haciendo el mismo trabajo. Julio Anguita Parrado o Julio Fuentes, por citar algunos de los más recientes y españoles, aunque en este asunto distinguir entre nacionalidades es absurdo. También eran símbolos. Como Ricardo Ortega, cuya investigación sobre su muerte en Haití nunca obtuvo el deseado interés por parte de los Gobiernos de su país. Como José Couso, cuya verdad se resiste a ser olvidada por el empeño de un juez frente a la decisión del Ejecutivo de dar carpetazo a la Justicia Universal para no enfadar a las potencias poderosas y aliadas. El respeto al Periodismo está en todo eso. Es deber de todos aprender la excelente lección de los tres compañeros liberados en Siria. Bienvenidos a casa.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio