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IMPRESIONES

Amar es difícil

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión11-03-2014

Leí Los cuatro amores, de C. S. Lewis, antes de cumplir los 20 años y recuerdo que me pareció un libro a ratos oscuro y a ratos muy luminoso. Hoy, algunos años después, he repasado mis notas y subrayados de entonces y me han confirmado en la validez de la obra. Incluso las oscuridades del libro tienen su valor pedagógico, como supo enseñarme ya en la primera lectura un buen maestro y amigo mío: si amar es difícil, reflexionar sobre el amor también lo es. El objetivo del libro, por lo tanto, no es definir con precisión radical qué es el amor, sino ofrecer reflexiones, distinciones y matices que nos ayudan a comprendernos mejor como amantes, amigos, compañeros, padres, hijos y hermanos. Esas distinciones iluminan nuestras relaciones con los otros y nos permiten mejorar nuestra relaciones y entonces sí, la claridad del amor, la experiencia de saber amar y dejarse amar bien -que no su definición ni su facilidad- se nos revela como lo más significativo de nuestra vida. Lewis comienza por identificar tres ingredientes en todo amor humano: el amor-necesidad (amar lo que necesitamos), el amor-dádiva (amar a otro sin esperar nada a cambio) y el amor-de-apreciación (amar algo porque lo reconocemos como bueno, lo necesitemos o no, nos entreguemos a ello por entero o reservando nuestras energías). Distingue, además, con rotundidad, dos formas de amor humano: amor a lo infrapersonal (desde el buen vino a la patria) y amor estrictamente personal, de mayor valor que el primero. Finalmente, distingue entre tres amores naturales (afecto, amistad y eros) y uno sobrenatural (caridad). Ésta última distinción le permite afirmar que sin caridad (amor-dádiva, radicalmente desinteresado y entregado radicalmente a todos los hombres) los otros amores corren el riesgo de pervertirse y hacer más daño que bien a los amantes y amados y a los que quedan excluidos de ese amor. En definitiva: su exploración sobre el amor, uno de los temas centrales de la vida, concluye con la necesidad de que la Revelación cristiana sea real y efectiva en nuestras vidas, si queremos vivir con plenitud nuestra propia humanidad. A eso, a explicar cómo la inteligencia de la fe ilumina y lleva a plenitud nuestra inteligencia de la realidad, consagró buena parte de su vida. También esta obra. Si lo logró o no; o a cuántas personas ha puesto el libro cara a cara con la cuestión de Dios, no es tema para este artículo. Lo que sin duda logra es que lleguemos a la conclusión de que amar de verdad "es difícil"; tanto, que sin la ayuda de un Dios todopoderoso que sea también un amante perfecto parece tarea imposible.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach