ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Venezuela, año I, d.C.

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional10-03-2014
Si Venezuela hubiera cambiado su calendario, estaría viviendo el año I, d.C., pero "d.C" no significa "después de Cristo", sino "después de Chávez". Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo, ya hace un año que falleció Hugo Chávez. El carismático presidente pasó a la historia, después de hacer historia durante los 14 años que estuvo en el poder. Pocas veces un mandatario consigue crear un punto de inflexión tan importante en un país en tan corto periodo de tiempo. Chávez, para sus seguidores, era el revolucionario que iba llevar el progreso y el desarrollo a los venezolanos, al tiempo que los libraba de las garras del imperialismo. Sin embargo, la visión de los detractores del ex presidente era totalmente contraria. Tal y como se preveía, la desaparición de Hugo Chávez no supuso el final del chavismo. Nicolás Maduro, quien ya desempeñó cargos en el Gobierno de Chávez, se convirtió en el nuevo mandatario de Venezuela al ganar las elecciones por un estrechísimo margen. Como era de esperar, Maduro no está a la altura de Chávez, y esto no significa, necesariamente, que el actual presidente sea un incompetente, sino que el anterior tenía unas cualidades impresionantes (para hacer el bien, o el mal, dependiendo del punto de vista). En el año que lleva en el poder, Maduro no ha sabido o no ha podido enfatizar lo bueno del chavismo, pero, por el contrario, sí ha sacado a relucir su lado más oscuro. Solo 365 días después, Venezuela está más dividida, con una tensión social palpable, con represión hacia las voces discordantes, con decisiones políticas más propias de gobiernos autoritarios que democráticos, con altos niveles de inseguridad y con unos elevados niveles de inflación y de escasez de productos básicos. La crispación en Venezuela es preocupante y, lamentablemente, la situación puede estallar en cualquier momento. Aunque haya mucha gente a favor del chavismo, si también se tiene a tanta población en contra es que hay algo que no se está haciendo bien. No se debe gobernar solo para una parte, y ni mucho menos considerar a los opositores como los peores enemigos. Así se fomenta la división y una polarización social que no ayuda al desarrollo integral de Venezuela en ningún sentido.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






