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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Esperando el desarme

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España17-02-2014

Una vez más, y no es la primera en los últimos años, las especulaciones apuntan a un posible gesto de desarme de ETA en los próximos días. Este clima lo ha alimentado una interpretación optimista del último comunicado de la banda en el que anunciaba “aportaciones significativas sin tardar” (habría que examinar el concepto que tienen los terroristas por el verbo aportar) y la próxima visita de mediadores y verificadores. Estos elementos han reactivado esa rumorología, a veces más deseosa que bien informada y que gusta tanto de poner fechas a anuncios que luego no llegan. En cualquier caso, a la espera de ese gesto de desarme, es necesario ubicarlo en sus justos términos. Cualquiera que haya seguido con detalle la actualidad de ETA en los últimos años sabe que la organización nunca ha tenido el más mínimo interés de asumir su derrota y su final. Siempre fue a remolque de los pasos de la izquierda abertzale desde que en 2009 comenzase a apostar por las vías exclusivamente políticas en Alsasua. Trató de torpedear ese debate dentro y fuera de las cárceles imponiendo sus tesis (recuerden la ponencia Mugarri). Mientras eso pasaba, la Guardia Civil desarticulaba en Portugal una base logística con centenares de explosivos preparados para matar. Sólo hay que leer su último comunicado para ver que ETA tampoco tiene intención de dejar de ejercer como vanguardia política e indicar directrices. De disolución ni hablamos, claro. Se ha servido de mediadores e iniciativas varias para alargar su agonía y marear con amagos de desarme que nunca terminaron de llegar. Hasta hicieron oídos sordos al ultimatum que al respecto le dieron sus verificadores. Llegaron a grabar un video con el sellado de unos zulos que nunca llegó a ser emitido. ¿Quizá lo emitirán ahora? Si ETA decidió acabar con los atentados fue únicamente porque no le quedó más remedio. Derivado de un acoso policial que mermó a la banda hasta el punto de que su brazo político comprendió que el asesinato ya no era rentable para conseguir sus objetivos. Y en esa estrategia, que pasaba por volver a las instituciones, el coche bomba y el tiro en la nunca eran un estorbo, que no un error o un hecho condenable. Importante el matiz. Operativamente ETA ha sido derrotada sin conseguir ninguno de los objetivos para los que fue creada: independencia, anexión de Navarra, amnistía de sus presos y retirada de las fuerzas de seguridad del Estado. Pero es cierto que el discurso político de ETA sigue vivo en las instituciones. Y en eso, la posible escenificación de un desarme no busca otra cosa que convertir esta derrota humillante en una entrega voluntaria para seguir acusando al Estado de ser enemigo de la paz. Habrá que esperar a ver si entregan algo (otra cosa sería un nuevo varapalo a las expectativas y a la credibilidad de sus anunciadores). Qué entregan, dónde, cómo, cuánto, en qué estado y qué piden a cambio son factores claves para valorar la respuesta. Si han dicho que no las volverán a usar, lo lógico sería que las entregasen todas, ¿no? Pero más allá de los discursos que tienden a exagerar cualquier amago de la banda, los gatillazos precedentes o la actitud de ETA no invitan a muchos alardes. Juegan un papel clave las fuerzas de seguridad que tienen un conocimiento bastante ajustado de cuál es el verdadero arsenal de ETA. De paso, podrían informar de ello a los llamados verificadores al respecto para que se hagan una idea.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio