ANÁLISIS DE CULTURA
Ídolo sin ser estrella de Rock

Por Marta G. Bruno
3 min
Cultura29-01-2014
No lidera un grupo de música, no ha ganado un Grammy, un Globo de Oro ni un Oscar. No le hacen falta estatuillas para ganarse el título de “Hombre del año” según la revista Time. No decide qué reformas económicas realiza un país, no da el visto bueno a los presupuestos nacionales, no es un presidente, pero está considerado el cuarto hombre más poderoso del mundo según la lista Forbes, junto con Putin, Obama o Merkel. No es líder de adolescentes, es mucho más. Es portada de la edición estadounidense de la revista Rolling Stone sin necesidad de organizar espectáculos estrafalarios. Él lo ha conseguido con declaraciones impactantes, sí, pero su fin no es destacar entre los demás, es llegar a todo el mundo. Según reza la revista, The times they are A-changin, los tiempos están cambiado y no sólo lo dijo Bob Dylan en pleno momento apoteósico protesta de los años 60. Es el Papa Francisco es el encargado de tal giro, es el protagonista de una concepción distinta de la Religión Católica. Es él el que ha hecho que el número de asistentes a los actos públicos del Vaticano se haya triplicado desde su llegada hasta alcanzar los 6,6 millones. El impacto ha sido tan grande que su mensaje ha llegado tanto a creyentes como ateos. Y la razón está en comentarios a los que estamos poco acostumbrados, como “¿quién soy yo para juzgarles?” sobre los homosexuales, "¡cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!", "no traigo oro ni plata, sino algo más valioso: Jesucristo", o "el apartamento pontificio es grande pero no es lujoso. Pero yo me he quedado en Santa Marta porque sin gente no puedo vivir". “En menos de un año desde que comenzó su pontificado —señala la revista— el Papa Francisco ha hecho mucho para separarse de los anteriores Papas y establecerse como el Papa de la gente". Aunque el objetivo de sus antecesores es el mismo, la forma con la que el Papa Francisco llega a la sociedad es, sin duda, para convertirlo en una referencia por su devoción por los pobres, su empatía y un sentido del humor que coloca la guinda al pastel. Vanity Fair le bautizó como “Francisco, el papa coraje”. No se dedica a esa profesión que tan de moda se ha puesto, coach, pero él lleva esa vocación intrínseca y por eso insta a los jóvenes a “apostar por los grandes ideales” y a “no tener miedo de soñar con cosas grandes”. Y para los que creen que está aliado con los poderes económicos, los dejó más que planchados con esta frase: "la concepción economicista de la sociedad que busca el beneficio egoísta mas allá de los parámetros de la justicia social". Y esta es sólo una pequeña muestra de la heroicidad de una personalidad que huye de las tentaciones materiales para dedicarse a su verdadera tarea social, recuperar la conexión entre la fe y la verdad, tratar de dar ejemplo y ayudar a los que más lo necesitan. Es el hombre del año. Y 10 portadas de las revistas más reputadas del mundo lo certifican.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






