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ANÁLISIS DE ESPAÑA

El relativismo de ETA

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España06-01-2014

“Los que van al infierno es la gente peor, los psicópatas retorcidos que matan por placer, caníbales, degenerados que abusan y matan jovencitos y bebés. Nosotros somos soldados, es la guerra y los soldados matan a otros soldados. Es el negocio, seguimos códigos, órdenes”. Con este relativismo moral explicaba su vida el jefe mafioso de New Jersey Tony Soprano, interpretado por el fallecido James Gandolfini en la genial serie Los Soprano. Pero estas mismas palabras la podría haber firmado cualquiera de los etarras que posaron en el viejo matadero de Durango. Con el mismo relativismo moral hablaron de un conflicto, se identificaron como víctimas, acusaron de represión al Estado por haberles hecho pagar con cárcel cumplir órdenes como soldados. Allí estaba Javi de Usansolo, asesino de un niño de dos años. Estaba Kubati asesino de Yoyes porqué osó a salirse de la familia. Lo que Tony Soprano llamaría una rata. Allí estaban todos ellos como el fantasma de las Navidades futuras. Como una tétrica representación de a lo que lleva el relativismo que pasa por igualar un largo desplazamiento a una cárcel con el huérfano que sólo pudo hablar con su padre a través de una lápida. Todo mezclado en ese cajón que ellos llaman las consecuencias del conflicto. Este peligroso relativismo acecha en todas partes. Por supuesto en la política. En dar el terrorismo por concluido. Dejándoles a ellos que expliquen a las futuras generación las razones por las que asesinaron. Actos como el de Durango demuestran que acabar con ETA era mucho más que dejar de mirar debajo del coche todas las mañanas. También hay relativismo en la Justicia, que ya no muestra la exigencia de cuando salía a dos muertos por semana. Sólo así se puede explicar considerar privado un acto para el que estaba convocada la prensa (sin preguntas, claro está). Convocado por decenas de etarras que dicen seguir perteneciendo a una banda terrorista. Hace algunos años presencié una conversación entre un simpatizante abertzale y un interlocutor sorprendido. Fue tras la detención del enésimo etarra. Comentaban la foto de una rueda de prensa convocada por vecinos de su pueblo en señal de apoyo al arrestado. El interlocutor preguntó al abertzale: “si a un conocido tuyo le hubiesen detenido por ser de ETA, ¿participarías en una acto como éste?”. “Sí”, contestó sin pensárselo. Su interlocutor insistió: “¿pero y si hubiese sido detenido por asesinar a otro vecino tuyo?”. “Sí, aunque sólo sea porque no le torturen”, argumentó . “Y si te dijesen que ha sido detenido por violar y asesinar a un niño, ¿también le mostrarías tu apoyo?”. “Ah no, entonces no”, contestó muy digno. Pues eso, que una cosa es matar a un niño como un degenerado y otra cosa hacerlo como un soldado que cumple órdenes. Pura mafia.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio