ANÁLISIS DE SOCIEDAD
El milagro de la vida

Por Almudena Hernández
3 min
Sociedad25-12-2013
El anuncio del Gobierno de hacer más restrictiva la Ley del Aborto que impulsó el equipo de Rodríguez Zapatero ha causado un gran revuelo en plena Navidad, la fiesta de la encarnación de Dios. ¿Abortar es un derecho o es un asesinato? Las posturas que más marcan criterio son las que defienden las feministas, irreconciliables con las que crean la opinión opuesta, abanderadas por las organizaciones pro vida. Las primeras aseguran que su bombo es suyo, así, tal cual, como si el contenido del vientre fuese un puñado de bolas del sorteo de Navidad, cosificando al que va a nacer como el motivo que va a desgraciar la vida de la madre, va a impedir una mayor comodidad económica y va a restar problemas sociales. Un niño es una lata y lo mejor es adorar a Herodes. Es la defensa de la mujer como figura estelar de la sociedad, cuyos derechos y libertades se suponen por encima de todo y de todos. Las feministas dicen que llevan muchos años de lucha representando a las mujeres, y que esta ley es un retroceso y una cesión a las posturas más conservadoras y a los gustos de la Iglesia. Pero obvian que el milagro de la vida existió antes que los gobiernos de derechas y, antes aún que una joven nazarena de hace dos mil años decidiera no abortar ante el desaguisado que se avecinaba a su vida. Pero queda bien sacar a la palestra de todo esto a los obispos, que siempre dijeron y dirán lo mismo: la vida es un don de Dios intocable. Pero las feministas obvian también que quizás esa oportunidad que piden para hablar deberían concedérsela al padre de la criatura, considerar que quizás puedan ser víctimas ellas mismas si deciden abortar, y que puede que el contenido del bombo sea algo más que un puñado de células. En frente están quienes consideran que la vida está por encima de todo, que hay que defender a ese proyecto que está dentro del bombo a toda costa y en todo supuesto. Piden, por ejemplo, que a la mujer que se plantee abortar se le enseñe una ecografía, con la certeza de que el recuerdo de la imagen de un embrioncito de doce semanas les impedirá conciliar el sueño. Pero también reclaman el aborto cero en casos de violación, una situación más qué difícil de sopesar ante los ojos de una sociedad en la que tanto prima el qué dirán, que mete la nariz en cuanto cualquier pareja está en edad de procrear preguntando hasta la saciedad aquello de ¿y para cuándo? pero que es incapaz de dar un paso al frente para ayudar a la maternidad. Las plataformas pro vida aseguran que el anuncio del ministro Ruiz Gallardón es un gran paso, pero que el objetivo es el aborto cero, pues la vida surge antes que llegue la hora del parto (¿qué sería si no de los que nacieron prematuramente?) o sin que haya plenitud de facultades (¿Cuántos talentos se hubiese perdido el mundo si hubiesen sido abortados por su discapacidad?). El debate de la futura ley del aborto está más que encendido. Pero aún queda tiempo hasta que se llegue a aplicar y, en los tiempos que corren, una duda existencial: el presupuesto con el que saldrá adelante para que la ayuda a las mujeres que tienen un hijo sea real, tanto en lo económico como en lo social. Pero, pase lo que pase, el debate seguirá. Es muy difícil de encajar el milagro de la vida.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






