ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
El peligroso ciclo norcoreano

Por Isaac Á. Calvo
1 min
Internacional23-12-2013
Corea del Norte despide el año de la misma manera que lo empezó. Es decir, con amenazas de un ataque militar a Corea del Sur. En esta ocasión, porque en una manifestación de activistas surcoreanos se quemaron fotografías del actual líder supremo norcoreano Kim Jong-un y de su familia. A esta incertidumbre se suma la generada por la purga a la que fue sometido Jang Song-thaek, tío de Kim Jong-un. Se da la circunstancia de que Jang estaba considerado como uno de los dirigentes norcoreanos más influyentes desde hace años e incluso habría contribuido a la llegada del joven Kim Jong-un al poder, haciendo más sencillo el traspaso de la herencia política recibida de su padre, el anterior mandatario Kim Jong-il. Pues aun así, en un tiempo récord, Jang fue detenido, juzgado y ejecutado por llevar una vida depravada, cometer crímenes horribles, conspirar para llegar al poder e intentar derrocar al Gobierno. Su sobrino Kim ha lanzado un mensaje de autoridad y no le ha temblado el pulso ni siquiera con un familiar. La considerada vieja guardia norcoreana sabe a lo que se expone en caso de discrepar del líder, que está a punto de cumplir 31 años. Quizá muchos de los veteranos dirigentes de Corea del Norte se consideren más y mejor capacitados para llevar las riendas de la férrea dictadura, pero allí el poder es hereditario, y ya va por la tercera generación de los Kim. Por si acaso, los funcionarios, los militares y otras elites norcoreanas han prometido lealtad a Kim Jong-un, coincidiendo con la conmemoración del segundo aniversario de la muerte de su padre y anterior máximo dirigente. Las dudas que existan en el seno del régimen sobre la inexperiencia e ímpetu impredecible del líder deben esperar o, al menos, ser más sutiles.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






