ANÁLISIS DE ESPAÑA
Un espejismo en el desierto

Por Alejandro Requeijo
3 min
España11-11-2013
La conferencia política del PSOE no pondrá fin a la travesía por el desierto en la que se encuentra inmerso el partido. Algo habitual cuando se está en la oposición, por otra parte. El problema del PSOE no es Rubalcaba. Al menos no sólo. En ese sentido, tiene razón cuando dice que de nada sirve discutir sobre el piloto si no tienen ni coche. Pero un Seat 127 no se convierte en un Ferrari con un cambio de logotipo y dos días de debates. Al final es soló el proceso prueba-error, prueba-error de las urnas lo que de verdad te marca el camino. Y de eso al PSOE aún le quedan algunas experiencias desagradables, parece. Muchas de estas discusiones de la conferencia política sirven para poco más que rellenar programas electorales. Y luego con los programas ya se sabe. Al PSOE le falta un líder, pero sobre todo un proyecto de país. Y tras esta conferencia política lo único en claro es que el PSOE sigue como Pimpinella cantando una y otra vez una ruptura con el Vaticano que al final nunca se produce. Que enarbola la bandera antirecortes olvidándose de que su sangría de votos empezó con la comparecencia de Zapatero del 12 de mayo de 2010. Seguimos sin saber si el socialismo español pita o aplaude a la Monarquía. Siguen sin explicar si la única alternativa de Gobierno en España va estar más cerca de la idea de Susana Díaz o de Pere Navarro, por citar sólo dos de las sensibilidades pujantes. El PSC seguirá defendiendo una consulta soberanista en contra del resto del partido. Y así es muy difícil. ¿Cambiaría eso con Chacón o con Madina?. Seguramente poco o nada. En ese sentido, hoy unas primarias no solucionarían gran cosa. El PSOE apuesta por el federalismo, una opción a la que le empujó el PSC en Granada, por cierto. Al menos es una idea, si bien existen muchos tipos de federalismo. El asimétrico o el de Anguita, que lleva defendiendo esta opción 20 años sin que nadie le hiciese mucho caso. Dirigentes de unos y otros partidos asumen en público o en privado que es necesario reformar la Constitución, aunque sólo sea para terminar de cerrarla y reforzarla. Pero Rajoy, en su estilo, no está por la labor de abrir ese melón. Rubalcaba cree haber ganado algo de tiempo, pero en realidad esta conferencia política no es más que un espejismo en medio del desierto en el que ya ni esconden a Zapatero. Era cuestión de tiempo pues no hace mucho hubo un tiempo en el que el PSOE era una máquina de ganar elecciones con Maragall e Ibarra en sus filas. Las contradicciones, por tanto, no son nuevas en el PSOE, pero en aquella época se solventaban con 25 escaños en Cataluña y presumiendo ser "el partido que más se parece a España". Hoy los desafíos son otros. Van más allá de desalojar al PP del poder. Hoy sólo con el eslogan no vale. Hace falta algo más. El desierto del PSOE no ha acabado con esta conferencia política.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






