SIN CONCESIONES
¿Vuelve el PSOE?

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión11-11-2013
El PSOE ha vuelto. Esta frase quiere resumir el resultado de la Conferencia Política del principal partido de la oposición. Rubalcaba la proclama como signo de que la formación política cuenta otra vez para los ciudadanos. Pero significa también que no estaba, que había desaparecido, que se esfumó hace dos años, que no pintaba nada, que renunció a su tarea, que desistió tras la mayoría absoluta de Mariano Rajoy y que todo este tiempo ha hecho insumisión de sus obligaciones. Volver está bien pero entraña admitir que te habías ido previamente. La frase queda estupenda para empezar un discurso o abrir la portada de un periódico. Concisa y directa, pero nada más. Suena a eslogan publicitario más que a realidad, porque el poder institucional del PSOE sigue siendo tan reducido como hace una semana. El PSOE dice que ha vuelto pero los ciudadanos esperábamos otra cosa. Se nota que ha vuelto el marketing con un logotipo moderno y juvenil, se nota que ha vuelto el tono mitinero de Rubalcaba hasta casi quedarse afónico y se nota que ha vuelto el pasado con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero como escuderos del líder socialista. Pero lo que necesita el partido es conquistar el futuro con nuevas formas y nuevos contenidos. Al PSOE le urge construir un proyecto nacional con un discurso único, integrador de todos y cada uno de los territorios, realista en vez de mesiánico, sin clichés excluyentes, que aglutine a una gran mayoría en vez de sumar grupúsculos minoritarios, que defienda lo público sin atacar lo privado, igualitario pero no igualista, con vocación de interés general, pragmático en la economía, disciplinado en las cuentas públicas y socialista sin ideologías trasnochadas. La realidad es otra. El PSOE ha abandonado la igualdad entre hombres y mujeres para saltar directamente al feminismo exacerbado. Renuncia al pacto constitucional que refrendaron Felipe González y Alfonso Guerra para apostar por un modelo de Estado federal que alienta las ansias soberanistas del nacionalismo. Desde el más radical de los laicismos, pide suprimir el Concordato con la Santa Sede justo cuando las instituciones de la Iglesia católica salvan de la crisis económica a dos millones de españoles cada año. Proclama por bandera el ecologismo pero cuando gobernó Zapatero no redujo las emisiones de CO2, que sólo bajaron cuando la crisis se llevó por delante a cientos de industrias. El único ejercicio de responsabilidad radica en definirse republicano pero defender la monarquía en el momento más delicado para la institución que encabeza el rey Juan Carlos I. Sin duda, es una apuesta personal de Rubalcaba con fuertes críticas internas que puede desaparecer en cuanto llegue otro líder. El PSOE ha vuelto pero con pocas diferencias. Apenas ha hecho autocrítica de la nefasta gestión económica de Zapatero. Ni se arrepiente ni aprende de aquel despilfarro que disparó el déficit público y duplicó la deuda del Estado. Este fue el motivo por el que dimitió el ministro Pedro Solbes, como ha recordado estos días. El PSOE de Rubalcaba mira al futuro con un líder del pasado y con recetas que fracasaron la pasada legislatura. Eso es lo primero que debería cambiar. España necesita de verdad que vuelva el PSOE, pero sin el populismo clasista que luego queda en evidencia con los elevados sueldos de Elena Salgado y Bibiana Aido en organismos internacionales. España necesita que vuelva un PSOE centrado en lo importante y centrista en sus planteamientos para unir en vez de separar, para aglutinar en vez de disgregar y para ganar en vez de buscar la revancha. Ese es el PSOE que muchos ciudadanos anhelan.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






