ANÁLISIS DE ESPAÑA
Dosis de memoria

Por Alejandro Requeijo
3 min
España28-10-2013
Se puede aceptar que la doctrina Parot sea discutible desde el punto de vista jurídico. Discutible por aquello de que habría que dejar claro si las redenciones de pena afectan únicamente a la regulación penitenciaria o se deben considerar dentro de la regulación material (Código Penal) que es sobre la que siempre ha legislado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Pero en fin, han tumbado la doctrina Parot y no queda más remedio que acatarla. Un Gobierno no puede estar apelando a la Ley y a las leyes europeas para frenar consultas soberanistas y luego no predicar con el ejemplo. Ya es tarde para quejarse. Los Estados tienen mecanismos diplomáticos y poder de influencia suficiente para condicionar este tipo de decisiones internacionales, ya sea una sentencia o unos Juegos Olímpicos. Quedará la duda de si en este caso se hizo todo lo posible con la antelación suficiente. Lo que es más difícil de aceptar es que éticamente sea discutible que un asesinato valga lo mismo que 24. Lo que es inaceptable es que haya a quienes les soliviante más el incumplimiento de un artículo que el dolor de decenas y decenas de víctimas a las que la Justicia les ha dado un mazazo. Cuesta creer a quienes se rasgan las vestiduras apelando al Estado de Derecho ante un tribunal cuyos jueces se eligen a propuesta de los diferentes Estados y por tanto tiene una composición política. Al menos en lo que afecta a España, que ya se sabe cómo y con qué criterios se eligen a los jueces. Lo que es inaceptable por tanto es escuchar ahora a quienes claman apelando al Estado de Derecho en un país en el que la Ley la cumplen cuatro. Ya sea para colocar una bandera, para convocar un referéndum, para aplicar leyes lingüísticas… ¿Estado de Derecho? Por favor, en España hace mucho tiempo ya que matamos a Montesquieu. Como para escandalizarse ahora porque que en este bar se juega. Llegados a este punto conviene hacer un ejercicio de memoria para recordar que, tras la muerte del dictador Franco, la banda terrorista ETA fue la principal amenaza de la democracia. Una banda asesina que llegó a matar a una persona cada cuatro días. Así hasta más de 850. Y que ninguno estábamos a salvo. Militares, policías, guardias civiles, políticos de primera línea, concejales de pueblo, niños, mujeres embarazadas, periodistas, trabajadores o cualquier persona que circulase por la calle equivocada en el momento equivocado. Y que durante muchos años hubo demasiados políticos que creyeron y predicaron aquello del “empate infinito” entre los terroristas y el Estado en lugar de reformar las leyes oportunas para evitar que fuese necesaria una doctrina Parot. Eso por no recordar atajos inaceptables como los GAL. Se pensaba entonces que contra ETA sólo se acababa negociando. Y ese error lo cometieron todos los gobiernos. Apelaban a su derecho a intentarlo en lugar de asumir su obligación de no repetir los errores de sus antecesores. Nunca la negociación, nunca la flexibilidad, nunca la ambigüedad han supuesto ningún avance a la hora de lograr que ETA dejase de matarnos. Fue la apuesta por la derrota policial la que ha acabado con ETA y obligó a su brazo político a cambiar su estrategia para no desaparecer con la banda. Y en esa apuesta la doctrina Parot fue un ingrediente más. Aquella doctrina fue creada en el año 2006, un momento en el que en ETA escaseaban líderes de entidad o militantes con experiencia. ¿Se imaginan qué hubiese pasado si en ese momento, con una ETA aún activa, hubiesen ido saliendo sus pistoleros más sanguinarios? Si en lugar de mostrar tanta comprensión hacia los asesinos a los que se les prolongó su estancia en prisión se hiciese más énfasis en pensar en sus víctimas, hacer memoria y recordar estas cosas, estaríamos indudablemente más cerca de ganar también la batalla del relato y garantizar que nunca nadie más vea justificable matar inocentes por razones políticas.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






