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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

El Nobel de la Paz de Al Asad

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional14-10-2013

Los premios Nobel despiertan la atención de la opinión pública todos los años. Los ganadores de cada categoría se van conociendo a lo largo de varios días y el proceso culmina con ceremonias a lo grande. Como en todos los certámenes que están bajo un jurado, las decisiones son subjetivas y pueden estar marcadas por intereses. Muchas veces, para el gran público, no gana quien más lo merece. Uno de los Nobel que más polémica suscita es el de la Paz, algo que no es nuevo, pero cuya controversia cobró especial relevancia cuando, en 2009, se lo concedieron a Barack Obama solo unos meses después de haber llegado a la Casa Blanca. El motivo aducido, la labor desarrollada por el presidente estadounidense para fortalecer la diplomacia. En esta ocasión, el galardón ha recaído en la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Esta institución está de actualidad porque es la que se encarga de controlar y desmantelar el arsenal químico de Siria. Sin embargo, lleva más de diez años trabajando en la sombra y muchas veces topando con la desconfianza de algunos países, que al fin y al cabo, son los que tienen la última palabra. Es casi seguro que este reconocimiento a la OPAQ no se hubiera producido si el régimen de Bashar al Asad no hubiese usado armas químicas el pasado mes de agosto. De la misma manera, hay que reconocer el mérito del presidente de Rusia, Vladímir Putin, quien ideó el plan de control que actualmente está en marcha en Siria y que frenó las represalias militares encabezadas por Obama (Nobel de la Paz). Además, todo ello desbloqueó el veto ruso y chino en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Son las curiosidades de las relaciones internacionales, el bombardeo con armas químicas en Siria ha desencadenado en un premio Nobel de la Paz, un acuerdo entre las tres principales potencias del mundo y, también, ha dado oxígeno a Bashar al Asad, que se mantiene en el poder después de muchos meses en conflicto y más de una atrocidad.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD