ANALISIS DE INTERNACIONAL
Bombardear Siria, ahora sí... o no...

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional09-09-2013
Siria ha regresado a la primera plana de la actualidad internacional y lo hace con una probable represalia internacional en forma de bombardeos. El ataque con armas químicas del régimen de Bashar al Asad en el que murieron cientos de civiles ha sido la gota que ha colmado el vaso de la indiferencia mundial. O no... Horas después de que se confirmara el uso de armamento no convencional por las tropas sirias, Estados Unidos, Francia y Reino Unido se mostraban dispuestos a iniciar una acción de respuesta limitada contra objetivos estratégicos. Sin embargo, a medida que iban pasando los días, esta posibilidad se iba posponiendo y perdía seguidores, entre ellos, el Gobierno británico, que vio cómo el Parlamento rechazaba participar en el ataque. Poco después, el propio Barack Obama, tan dispuesto en un principio al castigo, decía que iba a proponer su decisión al Congreso. Al presidente estadounidense quizá le esté pesando el tan cuestionado como inmerecido premio Nobel de la Paz que recibió hace años nada más llegar al cargo. La marcha atrás de Obama es arriesgada porque puede recibir un "no" parlamentario, y entonces se encontraría ante un doble dilema: atacar pese al rechazo institucional de su país, o dejar pasar los crímenes sirios a la espera de que Naciones Unidas actúe. Ciertamente, la ONU está analizando las pruebas recogidas sobre el terreno por un equipo enviado especialmente a Siria. Sin embargo, Naciones Unidas lleva años anclada en el pasado, con un sistema obsoleto y sin adecuarse al nuevo escenario internacional, con países emergentes que han ido ganando protagonismo. En pleno siglo XXI, no es normal que cinco países sigan teniendo derecho a vetar resoluciones del Consejo de Seguridad, aunque el resto esté a favor. Además, entre estos cinco estados hay dos bloques históricamente enfrentados, como herencia de la Guerra Fría, por un lado están Estados Unidos, Francia y Reino Unido; y, por el otro, se encuentran Rusia y China. Por tanto, dada la posición geoestratégica de Siria y los intereses propios de las potencias es muy difícil que el Consejo de Seguridad alcance un acuerdo sobre una acción militar de castigo. Muy, muy claras tendrían que ser las pruebas del uso de armas químicas contra los civiles para que la ONU apoyara una acción bélica contando con el apoyo o la abstención de chinos y rusos. En cualquier caso, la comunidad internacional tiene que responder (de la forma que crea más conveniente y que tenga más consenso) al ataque químico del régimen sirio. Este ya fue advertido de que sería castigado si usaba armas no convencionales. Cuesta creer que Al Asad, después de tantos meses de guerra civil, haya decidido cruzar el límite y correr ese riesgo. Ahora debe acarrear con las consecuencias.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






