ROJO SOBRE GRIS
Para toda la vida

Por Amalia Casado
2 min
Opinión04-09-2013
Es que el campo se ha tornado albino y yo quiero que siempre sea verano, comerme otra vez el mudéjar a bocados, conocer Giacomettis cada día y soñar con Pissarros cada noche; saborear los libros a sorbos de párrafos y respirar cielo, y románico, y puertas viejas repintadas de maderas desvencijadas, y teatro. ¡Que no se vaya el sol! Por favor... Que no se me escurra la vida entre las horas que devoran el tiempo a dentelladas. En septiembre vuelvo a creer que es posible, que llegará el otoño y los árboles se caerán a trocitos marrones, pero que no se irán ni el sol ni el calor, que no será el día cada día devorado por la noche cada noche, y que no me llevaré cada mañana un par de estrellas despistadas porque aún oscuro el cielo al salir de casa las confundí con las llaves, o con las gafas. En septiembre vuelvo a creer que todo es posible porque conviven en la lista de propósitos amar desde lo profundo, ir al gimnasio, no huir del miedo, leer, leer, leer, hacer síntesis de mi vida, perder miedo al coche, tener 48 horas al día o hablar con mis padres cada dos... ¡Puedo, puedo, puedo! Me digo. ¿Pero qué es lo más importante en tu vida?, le he preguntado a mi oráculo. "Saber lo que Dios quiere de mí", me contesta, "y Él". No puedo estar segura de si era lo que pretendía, pero repasando lo que significaba me di cuenta de que no terminaría nunca jamás, de que tendré que hacerlo toda la vida, y de que nunca lograré cumplirla. A pesar de que mi existencia empezó un día y aún no ha terminado, son infinitas las cosas por las que puedo dar gracias. Y eso es lo que me pidió que hiciese: "No te voy a poner penitencia- me dijo- pero escribe en una lista todas las cosas por las que das gracias a Dios hasta que ya no tengas más". Hoy, que volvería al 1 de agosto si pudiera, comparto un trozo de esa lista infinita e interminable para toda la vida: Gracias porque todo es posible menos terminar de dar gracias, porque puedo volver a empezar, porque tengo un trabajo donde me siento querida, y porque mi vida entera es el campo de juego en el que a diario pongo a prueba si a lo que me dedico tiene sentido y si merece la pena. Rojo sobre gris a cada persona que vuelve al trabajo con agradecimiento y con la conciencia de que en nuestras manos está parte del futuro de quienes no pueden volver porque no tienen un dónde.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






