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SIN ESPINAS

Ruidos humeantes

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión03-06-2002

¿Por qué en el día Mundial sin tabaco no se ha pensado prohibir también la tele? Ah, porque es infumable. Pensar es trabajoso ¿Rentable acaso? A día de hoy, parece que sólo piensan los creativos de publicidad y los cuatro becarios de investigación del Instituto Carlos III. Vamos, que hoy o me pagan por pensar o no pienso. Sin embargo, en la tele sólo salen personas que dicen: yo pienso que tal, y yo que cual. Todos dicen que piensan algo, cuando en realidad quieren decir que ellos creen que... Sin embargo, como creen en pocas cosas, quizás ni crean en lo poco que creen que piensan. ¿Será la tele la culpable de que nuestra actividad mental haya disminuido de manera formidable? Sí. Venga, no hace falta pensar mucho para darme la razón. ¿Qué esfuerzo es necesario para asimilar sus vómitos? El viernes fue el día Mundial sin tabaco. Y volvieron a salir las cifras de lo perjudicial que resulta para la salud física esta droga. Mueren 50.000 españoles al año como consecuencia de este acto social, recuerdo que entre 5 y 6 mil fumadores pasivos. Suenan en Navarra y en los planes generales de sanidad las primeras medidas coercitivas que no se aplicarán con rigor hasta que el coste sanitario para el estado sea mayor que los ingresos por impuestos del tabaco. Se deben estar igualando las cifras porque está visto que lo de que se mate la gente libremente y pagando parece ser un gran derecho inviolable. El día sin televisión existe pero apenas es reivindicado sin ningún éxito por un par de asociaciones marginales. Se habrán parado a pensar sus integrantes lo perjudicial que es para su salud mental este “aparatejo”. Yo nunca he fumado, pero en pos de mi salud mental y para tener tiempo dedicado al pensamiento voy a dejar de ver la tele. Y de fumarme lo infumable de sus alquitranados contenidos. Es una batalla contra las drogas socializadoras de nueva generación. Tal vez alguna calada informativa para alimentar mi cultura social, pero por compromiso. Mi salud mental necesita un soplo de aire fresco y no tanto ruido humeante. Los gritos, los malos olores, las exhibicionistas y los verduleros ya me los encuentro en la calle. No jorobes que los tengo que seguir metiendo en mi casa. La tele huele a caca.

Fotografía de Javier de la Rosa