Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE CULTURA

Razones para no volver

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura22-05-2013

Eurovisión es el único ruedo en el que los que ganan son los más débiles. Es ese momento del año en el que quedan probadas las alianzas y las disputas. Un punto más o menos puede marcar la diferencia en las relaciones entre países. Es, además, un certamen pasado de moda para los pesos pesados de Europa, y la oportunidad de oro para aquellos de los que sólo de habla a mediados de mayo. Conviene evitar hipocresías en momentos de incertidumbre como el que el continente está atravesando. Portugal tuvo dos dedos de frente al rendirse antes de tiempo. Detrás se esconde una crisis galopante y un rescate que se debe aprovechar para sobrevivir. El cante, mejor bajo de la ducha, debió pensar el país a la hora de apuntarse. Grecia sin embargo no sólo se animó, sino que se atrevió con una oda al derroche con un tema llamado Alcohol is free (el alcohol es gratis). España decidió volver a desafiarse a sí misma con una nueva apuesta por un género que, nos guste o no, no triunfa. Y visto que hemos vuelto a tropezar con la misma piedra cabe pensar ¿es necesario volver a intentarlo? Aquí la voluntad democrática queda flotando, pues más allá del voto por teléfono a golpe de “tarifazo” (y según las malas lenguas, amañado), poco más puede decidir el ciudadano. Y desde las esferas más altas piensan que formar parte de la Unión Europea de Radiofusión (UER) sigue siendo un “lujazo”. He aquí unas cifras que lo cuestionan, aunque cabe resaltar que su coste se ha convertido en un misterio. Las últimas públicas datan de 2009, cuando la presidencia de RTVE aclaró que el certamen le cuesta a las arcas públicas 285.000 euros, cifra de la que, por cierto, 244.000 euros corresponden al canon que pagamos por pertenecer a la UER. Cantidad que no sólo se usa para pagar Eurovisión, sino con él que también se subvencionan programas como documentales, series de animación o derechos de difusión de retransmisiones deportivas. Si nos fijamos en los 12.000 euros que cuesta contratar una cabina para los comentaristas del certamen, el precio es alto. Pero si se comparan esos 285.000 euros con los 300.000 euros que cuesta un capítulo de la serie Cuéntame, sale bastante mejor de lo que se piensa. El problema está en que ese año era fácil recuperar esos 285.000 euros. La publicidad hacía bastante para recuperar la inversión y las pérdidas no superaban los 20.000 euros. Ahora, teniendo en cuenta que la cadena pública no dispone de publicidad, la pregunta es ¿se ha convertido este concurso en un coladero pagado con nuestros impuestos? Hay quien dice que prefiere ahorrar en presidentes autonómicos. Otros piensan que, teniendo en cuenta que España no se lleva el primer puesto desde 1969, mejor gastarlo en Sanidad y Educación.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press