ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Perfectos

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad22-05-2013
Felices, jóvenes, sabios, poderosos, perfectos. El sueño del hombre contemporáneo es estar todos los días de vacaciones en un todo incluido (con los niños gratis y la familia postiza lejos), tener dinero sin trabajar, vaguear en un casoplón y lucir galas en las fiestas, saberlo todo sin esfuerzo, recibir el reconocimiento del mundo sin dar un palo al agua, ser el más listo de la clase y el más guapo, el triunfador, el hérue, el superhombre. Por eso nos aprovechamos del vecino, por eso lo público lo explicamos desde la satisfacción personal, desde el egoísmo privado, por eso la ciencia es un instrumento más contra la inmortalidad y el progreso para el corralito de quienes pueden pagarlo. (¿Qué explica al hombre sino la muerte? ¿qué lo iguala?) Y eso en el mundo que conocemos. Mejor dicho: el mundo al que queremos mirar. Algunos cambiarían su belleza exótica por un vaso de leche todos los días, el trabajo de sus manos por unos mínimos derechos laborales y un poco de sus muchas ganas de prosperar por un libro de hojas amarillas. Algunos no se plantean ni siquiera acceder a las posibilidades que otros auguran para la clonación de seres humanos, ni a una reforma educativa que tiene más fondo que accesorios llamativos en los que se detienen políticos y medios de comunicación. Menos mal que algunos, en algún rincón del mundo consideran que para ser perfecto no hacen falta los adornos, sino las ganas de completarse como personas.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






