ANÁLISIS DE ESPAÑA
Religión no es catequesis

Por Alejandro Requeijo
2 min
España20-05-2013
Religión no es lo mismo que catequesis. Al menos no debería serlo. Pretender usar la Religión para adoctrinar en la fe desde las aulas sería tan criticable como utilizar la Educación para la Ciudadanía para inducir a los chavales en el pensamiento estilo Beatriz Talegón. La Religión no está de más. Aunque sólo sea porque para estudiarla y comprenderla se requiere cierta capacidad de profundidad, un esfuerzo de abstracción que hoy día ha sido reemplazado por la cultura de los 140 caracteres. Vivimos en la sociedad del Homo Videns contra la que alertaba Sartori. No puede valer lo mismo saberse el Padre Nuestro que la tabla de multiplicar, argumentan. No es incompatible. Es peligroso entender la educación y el conocimiento en criterios de rentabilidad. No hay nada más capitalista que eso. Razones parecidas utilizaron para desterrar de los planes de estudio materias como el Latín o Historia del Arte. La sociedad actual en la que vivimos no se entiende sin estos conocimientos. Occidente es la Revolución francesa, las revoluciones liberales, Marx… pero también lo son Jerusalén y Roma. Y eso es mucho más que hogueras e inquisición. No se puede criticar la Religión como una cuestión únicamente de fe sin haber leído antes a Santo Tomás de Aquino, entre otros religiosos que aportaron algo a la Filosofía. Se ha convertido en un debate religioso lo que debería ser un debate cultural. Conocer la religión es conocer el mundo que nos rodea. Desde muchos de los conflictos que asolan nuestros informativos a cuestiones tan cotidianas como el lenguaje. Expresiones como lavarse las manos, sufrir un calvario, poner la otra mejilla, el ojo por ojo, tienen su explicación en la Religión. ¿Eso es Historia de las religiones?, puede ser, pero sobre todo debe conocerse la cristiana desde su relación con el resto ya que es la predominante en la realidad que nos ha tocado vivir y desarrollarnos. Y luego cada uno podrá creer o no creer. Faltaría más. La Ley Wert es la séptima reforma educativa en democracia. Casi todas para desmontar la anterior. El fracaso escolar es insostenible, también los resultados de la Educación en España en comparación con los países de nuestro entorno. Y esto viene de lejos. El problema no es que la Religión sea opcional u obligatoria, por tanto. Tampoco la solución, desde luego. Lo preocupante en este caso es que el PP legisle en esta y otras materias para satisfacer a sus grupos de influencia en detrimento de la mayoría. Ya sean los obispos, los empresarios con la reforma laboral o sus amigos con la privatización de la Sanidad. Puestos a indignarse, resulta más preocupante que en la nueva reforma hayan incumplido promesas como la de potenciar el inglés o el respeto a la autoridad del profesor, quizá el principal origen del fracaso.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






