SIN CONCESIONES
Adhesión o fidelidad

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión21-05-2013
El liderazgo se basa en la confianza y en la complicidad. Consiste en lograr la unión de un grupo de personas hacia un objetivo. Pero esa unión puede obtenerse de varias formas, tan distintas como variablemente efectivas. Hay jefes que logran la unión desde el miedo y la imposición. Hay otros que confían en la fidelidad absoluta como si la fe entre personas se asemejara a la fe divina, que un día se manifiesta y permanece perenne para siempre. Pero el verdadero liderazgo se basa en la confianza, en la comunicación permanente y en la comprensión. Mourinho llegó al Real Madrid con fama de verdadero líder y algunos quieren despedirle ahora como un traidor y un diablo, cuando no es ni una cosa ni la otra. El tiempo ha demostrado que su modelo de liderazgo está basado en la fidelidad inquebrantable. O estás conmigo o estás contra mí. Este sería el resumen. Desde el comienzo dio muestras de ello con algunos jugadores y al final lo ha demostrado con Casillas y con Pepe. Un día eres imprescindible si acatas sin rechistar y al otro pasas a ser insignificante si discrepas lo más mínimo. Cuando gobiernas proyectos y equipos desde el ordeno y mando sueles conseguir lealtades rápidas pero poco duraderas. Las personas no son animales, tienen sentimientos e ideas propias. Cohibir su naturaleza humana sólo conduce a la frustración y la frustración es el principio de la destrucción de cualquier proyecto en común. Hay líderes que gobiernan desde el otro extremo, desde la libertad cercana a la ambigüedad y desde la indefinición. Rajoy es uno de esos, de los que creen que sus adeptos le apoyan sin más porque para eso militan en el mismo partido o le votan en las urnas. Desde una concepción judeocristiana, estima que la verdad se manifiesta sola y que no necesita explicarse a los demás porque ya les viene revelada de lo más alto. Ingenuo error. Las personas necesitan entender desde la razón o sentir en el corazón para identificarse con un proyecto, trabajar a conciencia por él y, sobre todo, transmitirlo a quienes no creen en ello. Explicar los recortes del Gobierno resultaría complicado incluso con un plan minuciosamente diseñado pero desde luego resulta misión imposible cuando ni siquiera existe un discurso elaborado y una estrategia previa para tratar de convencer a los otros. Son distintas maneras de perseguir la adhesión a un proyecto, en lugar de sumar fidelidades. El camino puede recorrerse más rápido pero siempre acaba siendo más corto. Ahí está el ejemplo de Mourinho, al que la complicidad de sus jugadores apenas le duró un par de temporadas. Ahí está el modelo de Rajoy, quien en menos de un año ha perdido gran parte del respaldo social que obtuvo en las elecciones generales. Los grandes proyectos, los realmente duraderos y admirables, se construyen desde la confianza, la comunicación sincera, la comprensión y la complicidad. Sin estas cualidades no hay futuro suficientemente largo para ninguna iniciativa. Sin ellas sólo existe la adhesión. En cambio, con ellas puede lograrse la fidelidad de reconocerse y quererse unos a otros en una meta conjunta, en un destino alcanzable entre todos.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






