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IMPRESIONES

El gran Gatsby de Baz Luhrmann

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión23-05-2013

Resulta irónico que de una novela tan cinematográfica como la de Francis Scott Fitzgerald, pueda salir una película tan literaria como la de Baz Luhrmann. He leído críticas a favor y en contra de la que ya es la quinta adaptación al cine de El gran Gatsby. Después de verla con mis propios ojos, creo que entiendo bien la división de opiniones. Los que son duros con la película lo son fundamentalmente por dos razones muy pasionales: o no les gusta Luhrmann o perciben que la película no respeta la imagen del libro que ellos tienen. Si aborreces el estilo de películas como Romeo + Julieta (con Leonardo DiCaprio) o Moulin Rouge, es mejor no ver esta versión de El gran Gatsby, porque en ésta, como en aquellas, aparece Luhrmann en estado puro: romanticón, extemporáneo, amante de los grandes escenarios, las fiestas orgiásticas, las casas y ciudades con personalidad propia… películas en las que todo es tan intenso que el espectador corre el riesgo de sentir que ya nada es intenso, por pura saturación. Quizá a la película le sobren 30 minutos y le falte algo de la intensidad dramática –que no audiovisual, de la que abusa- que sí logra en el primer encuentro entre Daisy y Gatsby. Dicho eso, a mí me parece que la película resuelve bien el misterio inicial de la novela en torno a la figura de Gatsby. También creo que reinterpreta bien los personajes, los escenarios, la opulencia y la superficialidad de la sociedad que retrató Fitzgerald, en ese extraño juego tan suyo de mezclar la época en la que sucedieron los acontecimientos con la estética contemporánea. Lo mismo logra hacer con la música, aunque el resultado no esté a la altura de su Moulin Rogue. Los actores no están a la altura de sus personajes. Carey Mulligan no tiene la magia que exige un personaje como el de Daisy y nada en ella nos invita a comprender el amor y la locura que supuestamente desata en todos los hombres. Tobey Maguire, como era de sospechar, no se torna menos insulso ni insustancial que cuando encarnaba a Spiderman. Sólo DiCaprio. DiCaprio, sí. DiCaprio puede ser Gatsby. Un Gatsby a la altura –o, incluso, por encima- del Gatsby que encarnó Robert Redford en 1974. Un Gatsby a la altura del personaje esbozado por Fitzgerald. Amor, locura, esperanza, lucha… en un solo y contradictorio personaje que es, a un tiempo, terrible, y mejor que “todos los otros” a la altura de los que él quería estar.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach