ANÁLISIS DE ESPAÑA
El secreto de una buena 'manifa'

Por Alejandro Requeijo
3 min
España13-05-2013
De todo el catálogo actual de reivindicaciones, hay pocas tan legítimas como la que exige Justicia por los bebés robados. Sin embargo, víctimas de esta tragedia se manifestaron el sábado en Madrid con una asistencia muy por debajo del consenso general que este dolor suscita. Y da la tentación de pensar que esa es precisamente la razón de tan escasa repercusión. Que no haya unas siglas concretas a las que culpar o una administración identificable con un futuro candidato a lo que sea. Sólo en los meses de enero, febrero y marzo se registraron en España 2.400 manifestaciones. Sale a unas 27 al día. Que una causa sea objetivamente justa no te garantiza un nivel de asistencia amplio como acabamos de ver. Tampoco un espacio en los medios de comunicación. Asistencia y repercusión mediatica tampoco tienen por qué estar relacionadas. Pero si no se logra ni una cosa ni la otra, es difícil mover algún interés -o conciencia en el mejor de los casos- que acabe por levantar un teléfono, organizar una rueda de prensa o redactar un Real Decreto. Hoy hay muchos españoles que saben que el hijo de la vicepresidenta se llama Iván y que no pudo salir a pasear por culpa de un escrache. Pero hay muy pocos españoles que saben qué el sábado hubo en Madrid una manifestación de víctimas de bebés robados. Y eso pese a que, con todo, hubo más gente que en el escrache contra la vicepresidenta. La fórmula mágica de la protesta social es, por tanto, que exista la posibilidad de arrojarla políticamente contra alguien. Y cuanto más prometedor sea su futuro, mejor. En este caso los escraches son sólo contra el PP. Si fuese contra todos por igual ganarían en pluralidad, pero perdería en repercusión. Se perderían entre las 2.400 manifestaciones. Se han cumplido dos años del 15M. Sus voces dicen hoy lo mismo que entonces cuando alertaban de la crisis social que supondrían los desahucios. Cuando avisaban de que el PP no sería muy diferente del PSOE. ¿Tenían razón? El hecho de que este aniversario no haya generado tanta repercusión como en sus orígenes se debe a muchos factores. Uno de ellos es que a lo largo de este tiempo no se haya dejado fagocitar como arma arrojadiza contra ningún partido político concreto. Donde hay política hay portadas, hay debate, propaganda, demagogia, jueces, desnudos en el Hemiciclo, reacciones en los pasillos, argumentarios oficiales, tertulianos de radio y televisión, toma de decisiones.. Este juego perverso está creado y alimentado por los propios políticos que buscan así debilitar al rival. Se valen de los medios de comunicación más o menos afines y el cabreo de la ciudadanía. Pero sólo ellos sacan tajada de verdad si, con suerte, logran arañar un puñado de décimas en la próxima encuesta. Ahora ese juego se les ha ido de las manos y no se han dado cuenta hasta que han visto a la peña reivindicar su causa en el rellano de sus casas. Entonces sí, exigen respeto y Estado de Derecho. Se olvidan de que ya se lo habían cargado de tanto lanzárselo a la cabeza.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






