ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Es la hora de Nicolás Maduro, por poco, pero es la hora

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional15-04-2013
Venezuela celebró este domingo unas elecciones muy importantes. Eran las primeras tras la era Chávez, y aunque este haya estado presente en el recuerdo y en forma de pajarito, no es lo mismo que si se hubiera presentado. Hugo Chávez ha hecho historia y ha dejado una huella impresionante. Sin embargo, el país debe ir acostumbrándose a funcionar sin el comandante y las elecciones han sido un buen comienzo, algo así como un punto de inflexión. En la ajustada victoria de Nicolás Maduro ha tenido mucha influencia la herencia dejada por Chávez. Muchos veían los comicios como la oportunidad de agradecer todo lo que este hizo por el pueblo durante los 14 años que estuvo en el poder. A pesar de ello, la diferencia con el opositor Henrique Capriles ha sido muy escasa. Por tanto, Maduro tendría que tomar nota de lo sucedido y cometería un error si quisiera imitar todo lo que hizo su antecesor. No va a haber otro Hugo Chávez, por lo que el nuevo presidente debería mostrarse como es, con sus virtudes y sus defectos. Se pueden defender las ideas del chavismo sin ser tan populista, carismático, histriónico y omnipresente como Chávez. Es más, seguro que hay votantes de Maduro que agradecen esa otra forma de gobernar. Incluso, puestos a pedir, el recién elegido mandatario podría aprender de los errores cometidos por su predecesor (y por él mismo cuando formó parte del Gobierno) e intentar corregirlos. Es necesario no considerar como enemigo al adversario político y también es conveniente buscar vías para superar la enorme fractura social existente. Mientras tanto, Henrique Capriles ve cómo se le escapa una nueva oportunidad. Perdió contra Chávez hace solo unos meses y vuelve a ser derrotado, esta vez por Nicolás Maduro. A pesar de ello, Capriles no debe desesperarse y abandonar sus pretensiones. Su verdadera oportunidad está en los próximos comicios, en los que la población evaluará a Maduro por su forma de gobernar y no por ser el sucesor de Chávez. Es cierto que le quedan unos años por delante y que es necesario tener paciencia. Pero la carrera presidencial de Capriles no empieza en la siguiente campaña electoral, sino ya mismo, con un trabajo de oposición diario, explicando sus propuestas e intentado llegar a cuanta más gente mejor.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






