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ANÁLISIS DE CULTURA

En un bucle de decadencia

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura10-04-2013

Los astros se han alineado para recordarnos que el hombre es frágil. Da igual formar parte de una ideología u otra: lo triste es dejar este mundo en un bucle de decadencia. Margaret Thatcher y José Luis Sampedro se van y da la sensación de que sin ellos nos faltan mentores. Es la primera, sobre todo, el ejemplo. Son muchos los que reclaman hoy frases que evocan su espíritu del ahorro como: “¡No malgastéis dinero en mi funeral!”. Algo va mal cuando 20 años después de esta declaración en el periódico ABC: “han puesto tantas cargas económicas, sociales y laborales, y tantas trabas burocráticas y administrativas a las empresas y, en particular, a las de nueva creación, que las han hecho en buena medida inviables” las cosas siguen igual. Un fiasco que se traduce en que es más fácil crear una Empresa en Zambia que en España: ser emprendedor supone 10 trámites, 28 días y mucha paciencia. ¿Por qué nuestros dirigentes no olvidan el diálogo fácil, basado en contentar a todos y al final a nadie y apuestan por la claridad de Thatcher? Si hoy Mariano Rajoy dijera “si un hombre no quiere trabajar no debe comer” las plataformas antidesahucios se le tirarían al cuello aún más. Le llamarían insensible y desconsiderado. La dama de hierro estableció entre sus principios eso de que el Estado debe vigilar pero no intervenir, reducir el gasto público pero dejar de acribillar a los ciudadanos con impuestos, difundir el éxito del esfuerzo. Que se lo digan a los protagonistas de la esfera sindical española, que alineados con los mismos que propician los acosos a los políticos mantienen el cazo puesto a escondidas. Mientras el Gobierno lo tolere aquí paz y después gloria. Un día después de morirse la “Dama de Hierro” se ha ido el propulsor de los “indignados”. Aunque con ideas distintas a la política británica, sus reflexiones pesan más que nunca, en un momento en el que predomina la fuerza antes que la inteligencia. Ambos tenían algo en común: ni la primera veía con buenos ojos eso de la Unión Europea, por ir “en la dirección equivocada” -Toda una visionaria- ni Sampedro vio visos de Justicia en aquel proyecto de progreso en el continente. “Europa es como un jefe que nunca se pone al teléfono”, decía. Hoy directamente nos cuelga.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press