ANÁLISIS DE SOCIEDAD
A golpes con la vida

Por Almudena Hernández
3 min
Sociedad10-04-2013
Contaba un maestro del Periodismo en los nostálgicos años de Universidad (no hace tanto) que todos los ciudadanos deberían estar interesados en la política, que no se podía pasar de ella, porque gran parte del día a día estaba en manos de los representantes democráticos. Y tenía razón. La política, bien o mal hecha -eso sería otro debate- repercute en todos, incluso los miembros de un importante grupo poblacional que no vota: los menores de edad. El Gobierno español está preparando un plan para la infancia que acarreará la modificación de un buen puñado de leyes, entre ellas el Código Civil. Tendrá que escuchar las propuestas y experiencias de organizaciones que trabajan con menores y de otros grupos políticos, y el proceso ofrecerá más de un titular cuando se aborden esos asuntos que tanta visceralidad despiertan en la opinión pública como son la sexualidad, los malos tratos, la inmigración, la conciliación familiar y laboral, la educación... Pero, como decía el profesor, más valdría que los españoles nos preocupásemos, de verdad, por la política que se hace. Los escándalos de corrupción son para no quitar el ojo de encima a nuestros mandatarios, pero tanto lo es más el trabajo que emprenden sobre cuestiones como el citado plan para la infancia, trabajos que verdaderamente tienen una repercusión directa en la vida del común de los mortales, dejando de lado a los duques y sobres. Qué razón tenía también el profesor cuando hablaba de que en Periodismo hay que diferenciar lo importante y lo interesante, dos conceptos que no siempre coinciden. Los menores son muchísimo más que esos acompañantes que ocupan sus sillitas reglamentarias en la parte trasera del coche mientras ve un DVD para que estén tranquilos en el trayecto hacia alguna parte. Los menores son esos ciudadanos que requieren más atención que una llave colgada del cuello a la salida del colegio, que les pinten las uñas de rosa o les organicen una gran fiesta de cumpleaños. Quizás no necesitan tanta ayuda para hacer los deberes y más apoyo para no utilizar la tecnología multipantalla como compañera de juegos. Una de las cuestiones que el Gobierno pretende abordar con este nuevo plan es una cierta discriminación positiva de los niños que sufren los malos tratos en el seno familiar. Es la casuística dentro de la casuística. Cuántas veces los titulares y la sociedad hablan de los casos de mujeres víctimas de esta lacra social y humana dejando a la sombra de las modas feministas a los pequeños de la casa, esos ciudadanos que no pueden votar. Un día esos ciudadanos crecerán y lo deberán de hacer. Quizás entonces, si la política y la sociedad no lo remedia, lo que hagan es liarse a golpes con la vida porque no entenderán la diferencia cabal que existe entre deberes y derechos, entre lo importante y lo interesante, entre la política de sobres y la de medidas para la ciudadanía.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






