ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Maduro está verde

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional11-03-2013
Maduro está verde, este juego de palabras refleja la dificultad con la que se encuentra Nicolás Maduro y la clase dirigente venezolana tras la muerte de Hugo Chávez. Esta es una de las consecuencias que conlleva estar a la sombra de un presidente tan carismático, personalista, omnipresente y populista como Chávez. Cuando este vivía, los integrantes de su Gobierno quedaban eclipsados por la figura del gran líder. Es evidente que Hugo Chávez ha cambiado el país, tanto internamente como en las relaciones internacionales. Para sus seguidores, ha sido el mesías que necesitaban, el que ha ayudado a las clases menos favorecidas, el que redujo el analfabetismo y el que creó las llamadas "misiones" con programas sociales. Para sus detractores ha sido un dictador que ha comprado con subvenciones a los pobres para aferrarse al poder, que no ha sabido gestionar la inmensa riqueza petrolífera existente, que ha dividido a la sociedad y que ha creado una alarmante inseguridad en las calles. Sea como fuere, el tiempo pone a cada uno en su sitio y este da la perspectiva necesaria para analizar a una persona como Hugo Chávez Frías y su gestión. Habrá quien lo santifique y quien lo demonice. Lo que sí es cierto es que inigualable y, como en todos los casos, tendría sus intereses, sus aciertos, sus errores, sus virtudes y sus defectos. Ahora, Venezuela afronta el momento de la verdad, de la transición hacia un país sin el comandante. Hugo Chávez ha estado solo 14 años en el poder, pero han cundido como décadas. Nicolás Maduro, que fue ministro y vicepresidente, ha asumido la Presidencia interina y se presenta a las inminentes elecciones como el heredero de Chávez y como continuador del chavismo. Aunque el opositor Henrique Capriles recortó distancias en las elecciones de finales de 2012, sería una sorpresa que Maduro no saliera elegido en las urnas, ya que la conmoción y el duelo por la muerte del líder están muy presentes. En cualquier caso, Nicolás Maduro no lo va a tener fácil en el cargo, por mucho que abrace el continuismo nada será igual. No posee ni el carisma ni la fuerza de Chávez, por lo que los chavistas pueden sentirse defraudados e incluso generarse luchas internas de poder. Quizá a Maduro le convenga más mantener los pilares actuales pero, al tiempo, aportar sus propias políticas y puntos de vista. Así, al menos, demostraría su criterio y que se mantiene en el puesto por su valía, no por pena.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






