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ANÁLISIS DE CULTURA

¿Quién es el malo en 'Argo'?

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura27-02-2013

Miles de ciudadanos del mundo occidental acuden a las salas de cine, contagiados por el furor que ha despertado la película Argo gracias a su éxito en los Globos de Oro y en los Oscar. Aunque algunos de ellos no conocen el trasfondo de la historia, pican porque la publicidad y los galardones ya lo hacen todo. Una de las primeras escenas se lleva el grueso de todos los aplausos que la película merece, aunque sólo sea por sus semejanzas con la realidad. Cientos de militantes y estudiantes del islamismo más radical aguardan encolerizados a las puertas de la embajada estadounidense en Teherán. El resto es conocido: el 4 de noviembre de 1979 comenzó la llamada “crisis de los rehenes”, en la que alrededor de 66 diplomáticos fueron retenidos y que duró 444 días. Los radicales asestaron un duro golpe al ego americano. Aunque seis de ellos consiguieron escapar, el resto vivieron en condiciones penosas durante esos 14 largos meses, en la que los islamistas pedían la extradición del sha Mohamed Reza Pahlevi tras la proclamación de la República Islámica por el ayatolá Jomeini. Termina la película con el orgullo nacional americano tras la buena hazaña de Tony Méndez como agente de la CIA. El espectador sale de la sala con cierto odio generalizado hacia los iraníes. Termina de rizar el rizo Michelle Obama, la encargada de entregar el Oscar a Ben Affleck. No hacen falta más indirectas. De nuevo el público ha vuelto a ser preso de un enfrentamiento permanente entre dos países que aún no han terminado de superar sus diferencias. Estados Unidos se ha marcado un nuevo tanto, al igual que en su momento hizo con la Unión Soviética, y de nuevo con el cine como medio. En Argo queda claro que Irán es el enemigo a abatir. Y Aunque Estados Unidos triunfó, el director se olvida de un detalle, el primer fracaso del Delta Force por rescatar a los rehenes, que terminó con el choque de helicópteros, fallecidos y el descrédito americano. Esta cierta manipulación de la película no quiere decir que haya que ponerse del lado de una dictadura opresiva. Pero tampoco se puede tachar de “buenísimo” el bando americano. ¿Haría Affleck una película sobre las constantes amenazas por parte de Israel? Me temo que no. ¿Hizo bien Michelle Obama en participar en la gala? Hollywood ha caído en el mismo error que España con los Goya. Y es volver a mezclar de nuevo política con cine. Y el rencor siempre hace mella.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press