ROJO SOBRE GRIS
Soy un instante eterno

Por Amalia Casado
1 min
Opinión01-03-2013
Suena el despertador a una hora y las manillas se moverían en círculos hasta el infinito si pudieran. Después de las seis vienen las siete y 365 días convertirán a 2013 en 2014. Es cierto que el tiempo nos ayuda a organizar la vida, a poner las cosas antes y después, a clasificar un álbum de fotos, los fósiles, el pasado desconocido, la expansión del universo y las batallas de la historia. Las arrugas. La madurez. El olvido. La experiencia. Algo de nosotros lo explica el tiempo, pero a lo mejor no agota el tiempo la verdad de nuestra vida. Quizás nuestra vida no sea cronología. O no sólo. Quizás no sea la vida fundamentalmente un sucederse de experiencias, de años, de acontecimientos, de encuentros. Quizás el tiempo, que existe y no, a veces nos impide ver y vivir la vida de una manera diferente, más esponjada, más verdadera, más libre de las ataduras de la utilidad y de la carrera que parece que libramos contra la muerte. No vive más quien vive más años, ni un instante es menos que cien de ellos, porque si fue de amor verdadero podría significar más que toda una vida de tumultuoso malvivir. Si el pasado puede volver no es pasado; si el futuro lo puedo anticipar no es mañana. Si el presente se me escurre y no puedo aprisionarlo, ¿qué es si ha pasado ya? Ahí estoy: en que no soy cronología aunque exista el tiempo. No soy linealidad ni acumularse de horas y días. Soy esférica. Soy un instante eterno. Y no sé qué significa, pero me gusta cuando experimento que se rompen las barreras del espacio y del tiempo, que soy para siempre y que, en cierto sentido, también siempre fui. Rojo sobre gris...
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






