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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Ni 100 días de cortesía

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional28-01-2013

Barack Obama acaba de asumir su segundo mandato y ya tiene un importante desafío al que hacer frente: Corea del Norte. Es cierto que en las renovaciones del cargo no es habitual dar los 100 días de cortesía, pero con lo bien que había quedado la ceremonia de toma de poder es posible que le hubiera gustado saborearla más... Los estadounidenses destacan en muchas cosas, y una de ellas es en cuidar al máximo las ceremonias protocolarias. Es cierto que se trata de una mera representación pública y simbólica, porque el presidente juró su cargo un día antes en privado, pero es una forma de hacer partícipe a la población de la fiesta de la democracia. Obama sabe desenvolverse en esas aguas, actúa con naturalidad y muestra la imagen que quiere ver la gente que acudió al evento. Además, cuenta con su mujer, Michelle, como complemento perfecto para la ocasión. Da gusto ver un acto así y sentir cómo se respeta a la nación y su historia. Allí no son frecuentes los revanchismos ni la crispación entre los políticos ni entre los habitantes. Pese a todo, ser el líder de la primera potencia del mundo conlleva enormes responsabilidades y, además de bailar y actuar, Obama debe hacer frente a las amenazas existentes. Una de ellas estaba latente y despertó la semana pasada. Corea del Norte vuelve a las andadas, anuncia nuevas pruebas nucleares y reconoce que sus misiles apuntan hacia Estados Unidos. Este último hecho no sorprende porque el régimen norcoreano está obsesionado con EE.UU. Sin embargo, lo que causa más preocupación es el regreso de Pyonyang a los ensayos atómicos. La férrea y hereditaria dictadura comunista norcoreana lleva años usando esta táctica como medida de presión para paliar las enormes carencias en las que vive la población. Es su as bajo la manga y hasta ahora le ha funcionado. Cuando necesita algo, eleva el tono del discurso y amenaza a Estados Unidos, a Corea del Sur y a Japón (estos dos últimos son vecinos). Así obtiene réditos que le permiten seguir subsistiendo. La solución a esta cuestión es compleja porque, además, el líder norcoreano cuenta con la tibieza de China y de Rusia. Las esperanzas que la comunidad internacional puso cuando el joven Kim jong-un heredó el poder hace poco más de un año se han ido esfumando con el paso de los meses. Poco han cambiado las cosas y vistas las amenazas vertidas la semana pasada, parece que el problema norcoreano se va a prolongar bastante tiempo más.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD