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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Rubalcaba no es el problema

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España17-12-2012

Seguramente la mejor prueba del estado en el que se encuentra el PSOE sea el hecho de que Tomás Gómez pueda exigir un cambio de caras y proyectos sin ser el primero en coger la puerta y marcharse. Pero vale, pongamos que los socialistas tienen un problema de caras y proyectos. Que Rubalcaba no vale. ¿A quién ponen? ¿De verdad que Chacón es la solución a los problemas del PSOE? ¿En qué versión, la de Carma o la de Carmen? ¿Bastaría con cambiar a Rubalcaba por Juan Mesquida (antes Joan)? ¿por Madina? ¿Es el federalismo el remedio que necesita el PSOE y España en estos momentos?, pero ¿qué federalismo? ¿el de Rosa Díez, el de Cayo Lara o el federalismo “asimétrico” que propone el PSC?. El problema del PSOE no es un problema de caras. Al menos no es sólo eso. Sí, Rubalcaba fue una pieza clave del zapaterismo. Perdió cuatro millones de votos. Pero, ¿de verdad sería imposible que Rubalcaba ganase unas elecciones? Por favor, hagan memoria. ¿Quién era Zapatero en el año 2000 cuando fue elegido secretario general? ¿Y en el 2004 cuando ganó las elecciones contra todo pronóstico? ¿y quién era y es Rajoy? Por desgracia en España no se suelen ganan las elecciones por la ilusión que trasmita un candidato, sino por las ganas que tenga la gente de atizar al que ya está en el poder. Rajoy pagó la factura de Aznar en 2004 y Rubalcaba la de Zapatero en 2011. ¿O es que alguien piensa que la mayoría absoluta del PP está fundamentada en el carisma y los ánimos de esperanza que generaba Rajoy? Al final uno puede ganar las elecciones por el simple hecho de estar ahí en el momento adecuado. Que el PSOE diga una cosa en Cataluña y Euskadi y otra distinta en Extremadura, Madrid o Andalucía no es nuevo. Pero tampoco es exclusivo de los socialistas. El PP criticaba el estatuto catalán porque rompía España mientras sacaba adelante el valenciano o el andaluz. A día de hoy se siguen haciendo líos entre ellos, por ejemplo, con el copago sanitario. Tampoco las tensiones internas son exclusivas del PSOE, recuerden los días previos al Congreso de Valencia popular. Al final el problema del PSOE es el mismo que el del PP: se piensa más en buscar apoyos dentro del partido que fuera en la calle. Y si luego suena la flauta de las urnas, que te pille bien colocado. Cuando algún dirigente se ha rebelado contra esto ha generado muchas simpatías entre los ciudadanos y muy pocas entre sus compañeros de sigla. Ejemplos hay en ambos partidos. Hoy están fuera de circulación. Cuando se está en el poder todo es de color de rosa. Pero al final el problema del PSOE no son ni las caras, ni el proyecto, sino verse en la oposición. Cuando peligra la moqueta, todos buscan su pesebre. Y en eso Rubalcaba no es la solución, pero tampoco es el problema.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio