ANÁLISIS DE CULTURA
No hables, escribe

Por Marta G. Bruno
3 min
Cultura12-12-2012
Debe ser muy frustrante tener una idea y no poder compartirla. Tener algo que contar y verse obligado a escribirlo en un papel y acto seguido destruirlo para que nadie lo lea. Verse obligado a callar la realidad de tu país por miedo a las consecuencias, justificar la censura, aunque sepas que su actualidad sea tan poco próspera como el pasado y con un futuro tan poco esclarecedor. Y lo peor aún, que no conozcas detalles de ese pasado porque te los hayan ocultado. Cuentan que en la China rural muchos aún desconocen qué es eso de la Revolución cultural. Los padres les enseñan a sus hijos a no hablar nunca más de la cuenta. A Mo Yan le enseñaron precisamente eso. Curiosamente su nombre es un seudónimo que significa “No hables”. Se lo puso su madre de pequeño porque la soledad en el campo era tan desesperante que se veía en la obligación de hablar solo. El tiempo le daría otro significado a ese seudónimo. El galardonado con el Nobel de Literatura cuenta historias con aire de crítica hacia el régimen de Mao Zedong, pero siempre revestidas de fábula y surrealismo, con humor que es como mejor se digiere todo. Mo Yan ocupa la vicepresidencia de la Asociación de Escritores del país y es miembro del Partido Comunista Chino. Está, por lo tanto, más que vigilado. Liu Xiaobo, Nobel de la Paz en 2010, habló más de la cuenta. Sigue en la cárcel por pedir a través de un manifiesto reformas democráticas en China. Entonces el premio fue una “confabulación de Occidente contra China”. La prensa cercana al régimen dice que Mo Yan es sabio al no hablar de política. Sí lo hace, pero sin que todos se enteren. Esta es la cara más fea de China, el segundo gran buque económico del mundo, la envidia de muchos, la lacra de otros. La diferencia entre el campo y la ciudad sigue siendo brutal, muchos chinos siguen emigrando a la urbe, son los llamados mingong. Cuando llegan a la ciudad, una mayoría se ve en la obligación de dormir en los sótanos de los rascacielos o en los búnkeres construidos durante la Guerra Fría. El coeficiente de Gini, que mide las desigualdades económicas, se elevó en 2010 al 0,61 por ciento. Si un país obtiene un 0, es que su sociedad es perfectamente igualitaria. Si obtiene un 1, significa que una persona tiene todos los ingresos, los demás ninguno. Su nuevo líder, Xi Jinping fue perseguido por el régimen de Mao Zedong por ser hijo de un “enemigo” del partido. Aunque en lo económico defiende la economía no estatal, en el ámbito político es un fiel defensor del comunismo. El sistema de sucesión chino está matemáticamente ordenado para salvaguardar la estabilidad del país. Lo que significa que durante años seguiremos viendo un concepto leninista de Partido-Estado. Lo que supone que habrá muchos más Mo Yan en el futuro. A los que piden que no hablen, pero ellos sí lo hacen, aunque sea a través del papel.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






