EL CONTRAPUNTO
Y ahora, diálogo
Por Juan Emilio Maíllo
2 min
Opinión20-05-2001
Hace un tiempo, gran parte de los comentarios oficiales, con un gran eco en según qué sectores, demonizaban la opción del diálogo para solucionar el problema vasco. Sin embargo, varios meses después, resulta que la única salida que se vislumbra tras la celebración de las elecciones es ésa, la del diálogo. Y como desde hace tiempo mantuvo quien esto escribe, diálogo con todos, diálogo entre todos, menos con los amigos de los asesinos mientras éstos sigan matando. ¿Se sentirán defraudados muchos ciudadanos y algunos tertulianos por la apertura del PP al diálogo? Deberían hacerlo, pero miren por donde resulta que, al menos, los que tienen un acceso más fácil a los medios ya han dado el visto bueno a la opción del diálogo. Más vale tarde que nunca, pero alguno habrá que debería tener algo más de vergüenza. Reconocer un error no es tan grave, aunque ciertamente si nos pusiéramos a analizar ciertas opiniones, lo grave es que ciertas personas sigan difundiéndolas. Por lo demás, lo mejor que podemos hacer es felicitarnos por los días sucesivos a las elecciones, en lo que al ámbito político se refiere. De lo otro, mi más sincero abrazo a la familia Landáburu. Ahora que la tensión se ha suavizado, pese a los flacos favores que los dirigentes del PP están haciendo para lograrlo. Su salida -no hemos perdido las elecciones- es cierta, ya que han incrementado sus escaños. Pero comparando espectativas con resultados, el PP debería reconocer que se ha equivocado, aunque no tengan claro en qué, pero que reconozcan que en algo han fallado. Porque si alguien tiene que cambiar sus planteamientos, a día de hoy, es el PP. En parte ya lo ha hecho, aceptando la vía del diálogo, pero puede dar muchos pasos más, empezando por un encuentro entre el presidente del PP y del Gobierno, José María Aznar, con los dirigentes del PNV y de EA. Son estos partidos -el primero sobre todo- quienes mejor están actuando tras las elecciones. Han captado el mensaje y están sabiendo trasladar a su forma de actuar lo que la ciudadanía les ha pedido. El análisis del The Economist, semanario nada sospechoso, es claro: los vascos dicen no a ETA y rechazan al PP. No me gusta poner esos dos nombres juntos, pero el mensaje tiene miga.






