SIN ESPINAS
Buenas noticias

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión05-05-2002
Los informativos están plagados de malas noticias. De facto, son los hechos negativos los que llaman la antención de los editores para entrar en la rueda de sus comunicaciones. Pero la realidad es que en la vida, y más en nuestra acomodada vida occidental, la realidad no se parece en nada a lo que se muestra en los noticieros. Es una imagen sesgada y parcial de nuestras vidas que se vende como un producto más. El periodismo de hoy es un mal invento que ni siquiera tiene que ver con nuestros verdaderos intereses. La publicidad es otra gran ficción que nos confunde y nos miente sobre lo que queremos, nos dice lo que no somos ni física ni espiritualmente y nos vende lo que no podemos comprar. Dice un gran libro: "¿Para qué quieres ver lo que no te conviene tener? El mundo pasa, y sus deleites. Sé feliz pues, tinta esa ventana por la que se divisan esos aparentes mundos". En los principios del periodismo, las grandes noticias tenían una característica común: la excepcionalidad del hecho susceptible de ser comunicado. Hoy, el malvadamente rutinario mundo que se nos presenta responde a un interés, el de deprimir al espectador. ¿Cual es la visión del mundo que se te queda después de ver un informativo? De lo que el hombre hace por este universo. La maldad existe desde que el hombre es hombre. Pero la excepcionalidad de su bondad podría ser, si pusieramos empeño, una moneda de cambio común. Porque aunque creamos que no, la bondad también es nuestro patrimonio. Es hora de informar de ello, nos interesa publicar las buenas acciones en sí mísmas. Si cabe, más que los malos ejemplos. O, por lo menos, con equilibrio. ¿Qué ocurre? que si todo va mal, todo el mundo roba y mata, nos será siempre más facil justificar nuestros malos actos, los pequeños vicios que empiezan por destruirnos o las grandes maldades que ya no son tan importantes porque son normales, es decir, casi todo el mundo las comete. Normal no es igual a bueno. Encontramos así que nos han cambiado la escala de valores. Periodistas, es hora de poner en su sitio el lado oscuro y contrapesar la balanza del hombre con los pesos de nuestra bondad. Es hora de interesarnos y comunicar buenas noticias.






