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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Qué manía de meterse con Mahoma

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional17-09-2012

En la vida, hay que saber respetar al otro, tanto en el ámbito personal como en el de sus creencias. Esta premisa, que debe ser básica para la convivencia, se olvida con más frecuencia de lo previsto, especialmente cuando se habla de religión. El último ejemplo de provocación se encuentra en un vídeo en el que Mahoma aparece caracterizado y ridiculizado, una doble ofensa para el Islam. Con el auge de las nuevas tecnologías era cuestión de tiempo que las imágenes dieran la vuelta al mundo y que indignaran a los musulmanes. Si a esto se une el azuce de los islamistas radicales, se obtiene un cóctel muy peligroso y de consecuencias incalculables. De momento, ya se han registrado graves ataques contra legaciones diplomáticas e intereses de Estados Unidos que han causado numerosos muertos, entre ellos el embajador estadounidense en Libia. EE.UU. es el objetivo de la ira porque el vídeo ha sido realizado por un ciudadano estadounidense, pero vistos los precedentes no sorprendería que los ataques se extendieran a otros países occidentales. Desde la Casa Blanca se han desvinculado de la grabación, como es lógico, pero, lamentablemente, se ha encendido la mecha de la violencia y ahora es muy difícil detener las iracundas reacciones, ya sean las incontroladas o las perfectamente planificadas por aquellos que buscan obtener réditos del caos. No es la primera vez que ocurren hechos similares, ya pasó, por ejemplo, hace unos años con las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico danés. Es cierto que la violencia nunca está justificada, pero también lo es que los islamistas tienen una especial tendencia a responder furibundos y desproporcionadamente ante hechos como estos. Por tanto, cabe preguntarse qué pasa por la mente de los que hacen este tipo de burlas hacia el Islam sabiendo la más que previsible relación causa-efecto. Es muy fácil provocar desde la distancia y que las consecuencias (muerte, destrucción...) afecten a otros. Seguro que los promotores de este último vídeo no serían tan gallitos si no hubiera tanta distancia de por medio y si Estados Unidos les pidiera responsabilidades por el daño causado a sus compatriotas.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD