Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE CULTURA

Primeras damas de hierro

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura16-05-2012

La ya ex primera dama de Francia, Carla Bruni, quiere un cambio de aires. O mejor dicho, una vuelta a su pasado como artista. Su espíritu libre, aunque ya encajado en la vida diplomática, busca la música para quizás apaciguar su mente, aunque su acercamiento a la derecha puede que le cueste volver a adquirir la imagen que tenía. Es la “carga” de las primeras damas, que deben rechazar su vida anterior cuando sus maridos llegan al poder. Es el caso de Valerie Trierweiler, compañera del recién elegido presidente de Francia François Hollande, que durante 20 años ha sido corresponsal política de la prestigiosa Paris Match. Fue de hecho durante sus aventuras políticas como conoció a Hollande. Si hasta ahora ya ejercía como su principal asesora, ahora se convierte en su principal apoyo. Llegar al poder de esta forma tiene sus ventajas e inconvenientes. En Estados Unidos las costumbres son distintas. De hecho, el título tiene su origen en este país. No posee obligaciones oficiales ni es un cargo electivo, aunque sí tiene su propia plantilla. Nancy Reagan, Lady Bird Johnson o Hillary Clinton han quedado en las páginas de la historia como tal. Aunque fue Eleanor Roosevelt una de las más recordadas por defender los derechos humanos, incluso llegó a ser llamada por boca de Harry Truman Primera Dama del Mundo. Clinton también ha sabido jugar bien sus cartas para llegar a desempeñar su actual cargo como Secretaria de Estado y ya como primera dama demostró sus virtudes en asuntos políticos, aunque algunos como el programa de salud universal impulsado junto a su marido no tuviera éxito. Hoy, la mujer de Barack Obama transmite en todos sus eventos un halo de tranquilidad. Promueve el deporte, su propio estilo y todo con una seguridad envidiable. No son solo las “mujeres de”. Son un eslabón esencial. La tradición en nuestro país es distinta y menos “marketiniana”. La mujer del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, prefiere llevar una vida mucho más discreta. No es Ana Botella. Tampoco Sonsoles Espinosa. Elvira Fernández se ha dejado ver en contadas ocasiones, lleva el gran peso en la educación de sus hijos y huye del amarillismo. Esa es la ventaja de nuestras primeras damas: mantenerse al margen sin perder la costumbre del protocolo.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press