ROJO SOBRE GRIS
Corazón de #15M

Por Amalia Casado
3 min
Opinión14-05-2012
Yo lo confieso: tengo un corazón 15M. Todos tenemos un corazón 15M porque nadie es indiferente al dolor, al sufrimiento, a las injusticias. Nadie: ni siquiera quien las comete es insensible a las injusticias que se cometen con él o con aquellos a quienes ama. Todos tenemos un corazón 15M, porque todos nos emocionamos cuando en una manifestación, en un encuentro, en una JMJ… se hace el silencio aunque seamos 100.000, y levantamos las manos, y alguien dice: paz, amor, libertad... o revolución. De repente sentimos que juntos podemos y que hay algo más grande que uno mismo, algo que no puedes tocar con las manos ni contar como las uvas, pero que es real y existe, y merece la pena porque por ello somos capaces de conseguir cosas increíbles como ese momento mágico, único y vibrante. Un corazón 15M es mucho más que un corazón indignado: es un corazón entusiasmado e ingenuo. Es un corazón joven, sediento de ideales, apasionado, que se pasa de la raya muchas veces y otras tiene miedo de ir a fondo de verdad, pero que sueña con cambiar el mundo y cree de verdad que puede hacerlo. Para mí el 15M es una emoción; es una emoción que nace con razones: las consecuencias de una crisis que se alarga mucho; que nos hace pensar, pero nos hace sufrir. Y digo que sus razones son las consecuencias de la crisis, y no las causas, porque de la causas no hay análisis, ni soluciones, ni propuestas realmente nuevas. El 15M no tiene respuestas. Es un sitio en el que opinar. Fabuloso. Hablan muchos, cualquiera puede hacerlo. Se apoya una cosa, pero también puede aprobarse la contraria. Es fantástico. Es como una tertulia de café, como un debate de la tele. Ciertamente, opino que siempre -pero especialmente en una época de “sequedad” en las ideas- hay que buscar entre aquellos a los que nunca se escucha, entre aquellos que no tienen interés en brillar, y entre aquellos que han actuado fuera de los márgenes y han encontrado soluciones. Seguramente tengan ideas. Buenas. Sin embargo, lo que dice la mayoría en los foros del 15M no son cosas nuevas ni especialmente lúcidas. Ya estaban en los libros que yo estudiaba en Ciencias Políticas, y ni sus autores son capaces hoy de decir algo más de lo que dijeron entonces, hace 20 años, sobre el ecologismo, el feminismo, los nacionalismos o la sociedad justa. Pienso que a este movimiento -que es puro corazón- le faltan cabezas potentes con capacidad para sentir e integrar. Creo que le falta capacidad de síntesis, de discernimiento y de interlocución. Creo que, en cierto sentido, este 15M está hipotecado a algunas de las fobias y a la mentalidad de sus padres, que piensan como quienes vivieron dos guerras y la guerra fría. No saben cómo se puede pensar “fuera de la caja” ni fuera del “sistema contra el sistema” en el que siempre se han movido, porque es muy difícil librarse de los propios prejuicios. Pero me gusta. Me gusta que las neuronas salgan a la calle, aunque sea a patinar. Ahora: urge. Urge pensar a fondo. Urge que todos esos cuyas cabezas estarían en peligro si estuviésemos en 1789 busquen a los mejores, se pongan a pensar y hagan honor a todas las grandezas y títulos que supuestamente los agracian. El mundo les necesita. Y necesita, de ellos, lo mejor. Rojo sobre gris al 15M. Ya está bien, hombre.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






