ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Que alguien se acuerde de Siria

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional14-05-2012
Que alguien se acuerde de Siria, y que sea para bien. Después de llevar unas cuantas semanas en un segundo (o tercer) plano de la actualidad informativa, la crisis siria vuelve a ser protagonista. Lamentablemente, como era de esperar, lo hace con noticias negativas, llenas de muerte, enfrentamientos y desesperación. Aquí no ocurre la llamada teoría del avestruz, que muy avispada ella esconde la cabeza para no ver lo que ocurre a su alrededor. Que no se vean las cosas, no significa que estas no sucedan. Algo así está haciendo la comunidad internacional. Esta se dedica a mirar para otro lado siempre que puede, y, cuando ya no tiene más remedio, se empeña en prolongar el debate y en dilatar la toma de decisiones. Finalmente, cuando se adoptan políticas al respecto, estas no son más que parches a todas luces insuficientes e inútiles. Que si se mandan unos observadores, que si Kofi Annan es enviado especial, que si se despliegan cascos azules sobre el terreno, que si se imponen sanciones. Las partes en conflicto suelen tomarse estas medidas como el pito del sereno, primero las ignoran y, luego, no hay reparo en atacarlos si lo consideran necesario para alcanzar sus objetivos. Está más que demostrado que las decisiones internacionales no están solucionado un problema que ya dura demasiado tiempo. Con lo pronto que se intervino militarmente en Libia contra el régimen de Gadafi (por cierto, ejecutado a sangre fría), y lo que se demora una solución en Siria. Siendo bien pensado, se deduce que se tarda tanto en resolver la cuestión porque esta debe de ser muy compleja. Siendo mal pensado, se concluye que Siria no interesa y que la actuación internacional es un mero paripé. Mientras tanto, el conflicto sirio ha ido enquistándose y la violencia está adquiriendo unos niveles que confluyen en un enfrentamiento generalizado. A los ataques y contraataques se suman, por si no fuera poco, los atentados indiscriminados. Estos, además de incrementar considerablemente el número de víctimas, aumentan el caos y la incertidumbre. El régimen de Bashar al Asad acusa a los opositores de estar detrás, mientras que estos últimos culpan al Gobierno y dicen que todo es una estrategia gubernamental para justificar la represión. Una tercera vía se halla en grupos terroristas que buscan pescar en río revuelto. Sea como fuere, mientras tanto, la batalla se recrudece y la comunidad internacional sigue trabajando en la llamada resolución del conflicto. Quizá cuando la encuentren, sea tan tarde, que ya no haya nadie a quien aplicarla.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






