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SIN CONCESIONES

Un nuevo eje Merkel Rajoy

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión07-05-2012

Un efecto dominó recorre Europa desde hace años. Las piezas caen una tras otra cada vez que se convocan elecciones. No importa el país. Tampoco importa el color político. La única certidumbre es la alternancia, el cambio político. Sucedió en Gran Bretaña, en Portugal, en España y ahora ocurre también en Francia. Nicolas Sarkozy abandona la Presidencia de la República después de cinco años de mandato. Pierde el poder por la mínima, apenas tres puntos de desventaja frente al socialista François Hollande. El nuevo referente de la izquierda europea llega al Palacio del Eliseo aupado por la situación económica y las ideas a favor del crecimiento y la prosperidad. Todo el mundo le presenta como si tuviera la receta mágica para salir de la crisis. Pero la verdad es que es la crisis quien ha tumbado a todos los gobiernos democráticos. Da igual que fueran conservadores o socialistas. Todos han caído, como un efecto dominó que empuja las fichas una por una hasta que descansan en el suelo. La victoria convierte a Hollande en el nuevo hombre de moda, en un político revelación, en un ejemplo a seguir por otros mandatarios, en un maestro de la oratoria aunque no sea tal, en un líder mundial aunque tenga mucho menos carisma que Nicolas Sarkozy o su exmujer Segoleye Royal. Hollande es el nuevo Zapatero de la UE o la versión europea de Barack Obama. Muchos expertos y analistas le definirán así, pero Hollande no es nada de eso. Simplemente, es otro político más que ha ofrecido una alternativa desde la oposición y ha aprovechado los abundantes errores cometidos por su adversario en el Gobierno. En esto, me recuerda mucho más a Mariano Rajoy que a los grandes estadistas de la Historia. Lo confirma su primer discurso a los franceses después de ganar las elecciones presidenciales, que sirvió para mostrar más carencias que virtudes. Así que el tiempo, ese sabio juez que desde la paciencia sitúa a cada cual donde corresponde, demostrará si Hollande es realmente un salvador para Europa o resulta otra moda pasajera más. Ojalá las políticas de Hollande triunfen y sirvan de ejemplo para sacar a la Unión Europea de la crisis económica y política en la que se encuentra desde hace años. Sarkozy parecía en sus inicios el hombre fuerte, con las ideas claras, gran liderazgo y enorme determinación para marcar un nuevo rumbo en el viejo continente. Sin embargo, la soberbia y el hedonismo le desviaron pronto de la misión para la que parecía nacido. Angela Merkel también tiene firmes principios pero su autoridad es únicamente económica. Nunca fue política o idelógica. Así que Europa permanece huérfana de líderes que le permitan regresar a la primera fila. Hace tiempo que el partidismo venció a la razón y que los nacionalismos derrotaron al bien común. Así nos va. Uno de los más felices fuera de Francia con el triunfo de Hollande es, curiosamente, el español Alfredo Pérez Rubalcaba. PSOE y PP siempre hacen suyas las victorias que sus hermanos políticos consiguen en otras partes de Europa, aunque las circunstancias del triunfo nada tengan que vez con las nuestras o aunque queden cuatro largos años para las siguientes elecciones generales. En cambio, Mariano Rajoy debería estar triste, muy triste con la derrota de un vecino y amigo como Sarkozy. Ambos se conocían desde hace una década y estaban estrechamente unidos en lo político. Para Rajoy, el socialista Hollande sólo ofrece elementos negativos. Todo negativo, excepto una cosa. La derrota de Sarkozy rompe el tándem con Merkel. El eje Merkozy desaparece, así que la canciller de Alemania tendrá que buscar nuevas alianzas en la UE. Ahí es donde Rajoy puede encontrar una baza. Será al menos hasta que los germanos celebran las elecciones federales en otoño de 2013. Es probable que Merkel pierda entonces el poder y se convierta en una nueva víctima política de la crisis, como antes les ocurrió a Gordon Brown, José Sócrates, José Luis Rodríguez Zapatero y ahora Nicolas Sarkozy. Rajoy debería aprovechar esta oportunidad para conformar un nuevo eje que sitúe a España en pleno centro de la Unión Europea. Al menos, durante año y medio. Al menos, hasta que caiga la próxima pieza del dominó.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito