ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Crisis = Cambio

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional07-05-2012
Uno de los significados de la palabra "crisis" es "cambio", y este, en el ámbito de la política, parece que se está llevando a rajatabla. La crisis económica que afecta a medio mundo tiene consecuencias directas si se celebran elecciones. El resultado, la mayoría de las veces, es echar al que gobierna y elegir al candidato de la oposición. En los últimos seis meses ya se han registrado dos ejemplos muy cercanos. Pasó en noviembre en España con la caída de José Luis Rodríguez Zapatero y acaba de suceder en Francia con la derrota de Nicolas Sarkozy. El resultado-castigo es el mismo, pero la herencia dejada por Rodríguez Zapatero en España y por Sarkozy en Francia es muy diferente. Probablemente, Nicolas Sarkozy, analizando su trabajo al frente de la República, no mereciera perder las elecciones presidenciales. Es más, es posible que incluso sea mejor gestor que François Hollande. Sin embargo, Sarkozy, como todos, también ha cometido errores y atravesaba un bajo nivel de popularidad. Si a todo ello se suman las consecuencias de la crisis y la incertidumbre que esta provoca, el cambio es, prácticamente, inevitable. A Hollande le espera un arduo trabajo por delante. Tiene que hacer frente a las consecuencias de la crisis (y eso que en Francia no son tan graves como en otros estados) y debe conservar el peso internacional que ostenta su país. A todo ello se añade que es muy conveniente que mantenga las buenas relaciones con sus socios de la Unión Europea, donde, mayoritariamente, gobiernan partidos conservadores, de momento. Y es bueno recalcar "de momento", porque, visto lo visto, más de uno de los actuales mandatarios estará temblando ante la llegada de los comicios. Los electores, con la crisis, buscan soluciones. Como es lógico, depositan su confianza en el gran partido de la oposición. Si este les defrauda, más adelante, apostarán por otras opciones minoritarias. Si estas tampoco dan resultados, el desencanto será inmenso. En este caso, es muy probable que la abstención sea tan alta que los políticos tengan un problema más al que enfrentarse, y también es grave.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






