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ANÁLISIS DE CULTURA

Casi mejor que un 'sudoku'

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura25-04-2012

“El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”. Es lo que proponía el escritor polaco Joseph Conrad. Y no andaba falto de razón. Cada uno interpreta a su manera el argumento, pone cara a los protagonistas, imagina un mundo paralelo al suyo. Salta unas décadas atrás o viaja kilómetros con la mente. Y lo mejor de todo, gratis, o por menos de 20 euros. Son las ventajas de una afición, que debe convertirse en hábito, que no tiene fecha de caducidad. Es la mejor evasión, la mayor fuente de riqueza verbal, cultural y en definitiva intelectual. Por desgracia, nuestros días solo tienen 24 horas y no ocupamos las que deberíamos en leer. Es bueno saber que el número de lectores haya aumentado en los últimos cinco años, aunque las empresas de artes gráficas hayan pegado el frenazo. La televisión era la principal afición de los españoles hace unos años. El boom ya no lo es tanto. Ahora lo son los soportes digitales y es la principal causa por la que el hábito de la lectura ha aumentado en los últimos años. Ordenadores, móviles, e-books o tabletas. El soporte ya no importa, sino el contenido. Y es entonces cuando impera la idea de abrir la mente hacia otro género que no sea solo la comercial, sino recuperar los clásicos. La Real Academia ha tenido una gran idea al crear un club de lectura con 111 títulos. Tanto como dar un impulso a las tertulias literarias, como las que acostumbraba a albergar el Gran Café Gijón el siglo pasado. Hoy lucha por no recoger para siempre aquella terraza, en régimen de concesión desde el año 2000 y que albergó autores como Federico García Lorca que buscaba tranquilidad, o discusiones de posguerra entre las que se pudo ver a Jardiel Poncela o a Camilo José Cela. Aunque guarda un halo de santuario intelectual, hay que reconocer hoy ya no lo es tanto. Y en la actualidad es la terraza en época estival el principal sustento de sus dueños. La crisis también ha podido con este templo de la sabiduría. Con todo, la lectura es uno de los mejores ejercicios para mantener las neuronas bien despiertas y según los expertos, también ayuda a mejorar la empatía y las relaciones sociales. Nos enseña a construir nuestra opinión acerca de lo que nos rodea. A tender puentes con otras culturas, cubierto por una burbuja, ajeno a las conversaciones ajenas en el metro, a encerrarse en uno mismo cuando uno se siente invadido aunque a la vez acompañado. Y por qué no, también puede transformar el mundo con la construcción de nuevas ideas.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press