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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Un Aberri Eguna sin ETA

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España09-04-2012

Cuentan que fue un domingo de Resurrección la primera vez que Sabino Arana tomó conciencia de su esencia vizcaína. Arana, que antes de ser el padre del nacionalismo vasco tan sólo era carlista. El caso es que en honor a ese descubrimiento personal, los nacionalistas vascos celebran desde hace años el Aberri Eguna, Día de la Patria. Luego hay quien achaca la coincidencia con la celebración religiosa a la marcada vocación cristiana del PNV. Quién sabe. Por lo general, los nacionalismos siempre prefieren una buena leyenda que la realidad. Y en eso el vasco tampoco es una excepción. En el mundo de ETA este día siempre había sido una fecha de comunicado etarra y reparto de zutabes (boletín interno de los terroristas) en la manifa de turno. Pero este año no ha sido así. Es la primera vez en mucho tiempo que la banda no hace acto de presencia. Ha habido años como en 2010 en el que llegaron a emitir dos comunicados en 24 horas. El diario Gara, fuente obligada en este tipo de fechas, tan sólo anunciaba un Aberri Eguna "histórico" dentro del nuevo ciclo donde lo que importa es la política. Y en esa estrategia "ETA sobra y estorba" (Otegi dixit). Luego el editorial del periódico abertzale sólo avanzaba lo que fue el dia en sí: lucha partidista en la que unos y otros marcan paquete. El objetivo ya no es certificar el final de ETA, sino capitalizar el alto el fuego para ganar las elecciones autonómicas de 2013. El PNV gobernó Euskadi durante 30 años. A diferencia de otros que han estado tanto o más tiempo en el poder, se fue sin que se le conociesen grandes casos de corrupción. En parte gracias a esa gestión, el País Vasco no es un lugar donde la crisis o el paro se sufran más que en otros lugares. Hicieron el Guggenheim, símbolo de la transformación de una ciudad como Bilbao. Hicieron un trabajo eficaz en muchos otros lugares y fueron una fuerza influyente en Madrid. Pero en lugar de defender ese legado, se suman a la carrera por ver quién es más batasuno que la propia Batasuna. Urkullu, que quiere ser lehendakari, aprovechó el Aberri Eguna para pedir una negociacion con ETA. Rompe así el consenso básico que hasta ahora mantenía con el Gobierno de Rajoy en este tema. En esa carrera está tambien el PSE, pero de momento esa apuesta tan sólo ha beneficiado a la propia Batasuna que marca la agenda y el ritmo de todos los que le siguen. Logra así un blanqueamiento y una legitimidad que se refleja en las urnas. Todo eso sin necesidad de rechazar su pasado de soporte de ETA. Y en el horizonte esperan aconteciemientos como la decisión del Tribunal Constitucional sobre Sortu o la del Tribunal Supremo sobre Otegi. Dos oportunidades para que se apunten una medalla o apelar al victimismo que se transformará en votos mientras los objetivos sigan sin ser acabar del todo con ETA y recordar lo que han hecho unos y lo otros en los últimos 50 años. Batasuna y sus socios escenificaron su fuerza en Navarra. Y esta vez ETA no les ha robado protagonismo. Lo ha hecho casi siempre que ha podido. Incluso el día de la firma del Acuerdo de Gernika contraprogramaron con una entrevista. Pero esta vez no. Sea pactado o fruto de la debilidad de la banda, lo cierto es que ETA cada vez cede más espacio a su brazo político aún a sabiendas de que es un terreno que ya nunca recuperará. Algo parecido pasa en las cárceles donde ETA cada vez abre más la mano sin que el Gobierno haya hecho por el momento grandes gestos a cambio. El paso histórico de verdad llegará cuando los terroristas entreguen las armas, pero estos episodios ayudan a dar pistas de lo que pasa en ese mundo donde, al menos hasta las elecciones, ETA "estorbará" poco.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio