ANÁLISIS DE SOCIEDAD
El privilegio de la vida

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad09-04-2012
Los griegos, que llevan lo suyo -y mira que tienen historia-, han vuelto a las calles tras el suicidio de un jubilado. El hombre dejó una nota cargada de impotencia ante el oscuro futuro del país heleno y el suyo propio. ¿Si no hubiese estado enfermo de cáncer y cercano a los 80 años se habría quitado la vida? Sea cual sea la respuesta, vivir es un privilegio al que el hombre suele aferrarse con una tendencia innata a la supervivencia. También tiene cáncer Hugo Chávez, que no por ser un cretino deja de ser una persona. El venezolano ha sorprendido estos días de Semana Santa con uno de esos discursos suyos llenos de titulares. "Dame tu cruz, cien cruces, que yo las llevaré, pero dame vida, pues me quedan muchas cosas por hacer", vienen a ser las palabras con las que Chávez le ha implorado sin vergüenza al mismísimo Cristo. ¿Y si su cruz es saberse vulnerable y no poder dominar sus días? Sea cual sea la respuesta, vivir es un privilegio. Pero lo que no sabe Chávez ni tantos muchos es que las cruces no las da Dios para un intercambio. Lo que puede que sí conceda es la libertad para obrar. Por eso, las cosas que nos quedan por hacer deberían estar empapadas con lo mejor de nuestra alma. No vaya a venir la cruz de un cáncer u otras cien cruces, y no nos quede tiempo. Es más. Algunos, sin saberlo, no han terminado la Semana Santa. Porque el privilegio de la vida ha desaparecido de sus agendas como una tarea pendiente. Y para ciertas cosas no vale ser el mandamás de un país rico en petróleo, un simple jubilado en un país arruinado o una persona anónima que se ha dejado la vida en un accidente de tráfico. Pero, sea cual sea la respuesta a la fecha de caducidad de cada cual, sería una pena que después de tanta procesión, el mensaje de estos días de Semana Santa se quedase sólo en la muerte y la cruz. ¡Con el privilegio que es la vida!
Seguir a @AlmudenaHPerez

Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






