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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

El verdadero peligro de las armas nucleares

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional02-04-2012

A nadie le cabe duda de que las armas nucleares son tremendamente destructivas. Las pocas veces que han sido utilizadas han dejado constancia de ello y del horror que producen, no solo por la potente explosión en sí, sino también por la radiación, que, además, tiene efectos secundarios durante mucho tiempo. Afortunadamente, las bombas atómicas han sido empleadas más como un elemento de disuasión que como arma ofensiva. La Guerra Fría fue el mejor ejemplo, y, además, los países que disponen de ellas han ido reduciendo su número, aunque no eliminándolas completamente. Viendo cómo están las relaciones internacionales en la actualidad, parece difícil que un estado ataque a otro con armamento nuclear. Es más, también lo es que un país se defendiera usándolas ante un ataque convencional. Por tanto, no es de extrañar que en la reciente cumbre sobre seguridad nuclear celebrada en Seúl (Corea del Sur) se apostara por reducir el uso de uranio enriquecido y por mejorar la seguridad. Principalmente, hay dos riesgos que quitan el sueño a la comunidad internacional. El primero es que algún estado considerado "irresponsable" desarrolle programas nucleares. En este sentido, preocupan los avances logrados por Corea del Norte (con una cruel dictadura y con un líder imprevisible) y por Irán (quien insiste en que solo busca fines pacíficos, pero con un discurso hostil hacia Estados Unidos y, principalmente, hacia Israel, a quien "quiere borrar del mapa"). El segundo riesgo es que algún grupo terrorista consiga material nuclear para cometer atentados con bombas sucias. Estas, muy a grandes rasgos, son artefactos convencionales a los que se han añadido materiales capaces de desprender radiación en la explosión. Los servicios de inteligencia son conscientes de los intentos de los criminales por obtenerlas. Por tanto, es vital garantizar la trazabilidad de todos los procesos atómicos, no solo los de fabricación y desarrollo, sino también los de eliminación de residuos. El riesgo existe y hay expertos que sospechan que con la desintegración de la Unión Soviética, hubo una parte de sus arsenales que no fue totalmente controlada. No hay que ser alarmistas porque, de momento, se están haciendo bien las cosas, pero con el asunto de las armas nucleares toda precaución es poca.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD