SIN CONCESIONES
El PSOE de Rubalcaba

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión06-02-2012
El futuro del socialismo español se escribe con la letra P. No es la P de PSOE. Ni siquiera es la P de Pérez Rubalcaba. Se escribe con la P de pasado. El supuestamente nuevo secretario general nació en 1951, tiene 60 años y fue ministro por primera vez en 1992. Veinte años después, llega a lo más alto en el partido al que ha entregado su vida. Y se lo merece. Es cierto que Rubalcaba representa el pasado más pasado del PSOE, pues ya formaba parte de los Gobiernos de Felipe González cuando el recién jubilado José Luis Rodríguez Zapatero ni siquiera había llegado al Congreso de los Diputados. Representa al viejo PSOE, es verdad. Pero Rubalcaba es también lo más brillante que tiene actualmente el Partido Socialista y, posiblemente, lo mejor que tendrá en muchos años. Rubalcaba es uno de esos políticos únicos, de los que no se repiten en décadas. Así que el PSOE acierta al escogerle como secretario general para poner en orden la casa que Zapatero ha puesto patas arriba durante su mandato con decisiones tan arbitrarias como sectarias. Algunos pensarán que el Partido Socialista debe de andar muy mal para preferir como líder a un político quemado en mil batallas, antes que a una joven en alza como Carme Chacón. Pero, en realidad, es lo contrario. La elección de Rubalcaba es un síntoma de que el PSOE sigue vivo, de que no ha perdido la cabeza y de que está dispuesto a curar la tortícolis a la que le ha sometido Zapatero. Los delegados del 38º Congreso Federal han escogido un nuevo líder para regresar a la esencia del partido, para recuperar sus raíces ideológicas y levantar un árbol fuerte desde la socialdemocracia que dé frutos sanos en pocos años. Terminaron los tiempos de las políticas de diseño publicitario, eslóganes recurrentes y dirigentes de barro en los mensajes y en lo intelectual. Fuera Carme Chacón, Leire Pajín, Pedro Zerolo, Bibiana Aído... y máximo poder para gente valiosa como Óscar López, Eduardo Madina, Juan Moscoso, María González, Hugo Morán y Patxi López. Rubalcaba ha compuesto un equipo de fieles y leales con los que rearmar el partido. Muchos son jóvenes que han acumulado una gran experiencia a la sombra de Zapatero. Ahora les llega el momento de dar el salto a la primera línea de la mano de Rubalcaba. Ellos representan la verdadera renovación, dado que el secretario general del PSOE es la imagen viva del pasado. Rubalcaba imita así la estrategia que Mariano Rajoy empleó en 2008, cuando se quedó al frente del Partido Popular con un equipo remozado por Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Ana Mato. Quizá le funcione igual. Viejo no es sinónimo de malo. Al contrario, la experiencia casi siempre aporta ventaja. Rubalcaba y Rajoy están, posiblemente, en la mejor edad para un político. Ambos son inteligentes, con una memoria prodigiosa, con facilidad para el diálogo, con aficiones compartidas, con un gran conocimiento de la administración y con sintonía personal suficiente para alcanzar acuerdos. Están al final de su trayectoria profesional, así que no caerán víctimas de la ambición ni de los intereses personales ni del egocentrismo. La vida les ha dado todo a su edad, así que llega el momento de que ellos den lo mejor de sí mismos por los demás. Representaban el pasado y, sin embargo, ahora son nuestro presente y nuestro futuro más próximo. Bienvenida sea la veteranía cuando se ejerce con criterio, desde la responsabilidad, sin tiranía y en beneficio del bien común.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






