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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Al pan, pan

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad05-02-2012

"Al pan, pan y al vino, vino". Lo dice un refrán que, con razón, defiende llamar a las cosas por su nombre. No viene mal en esta sociedad de tanto ruido y poca chicha. Quizás la moda de los mensajes de 140 caracteres ayude a concretar los discursos, aunque bien es verdad que hay mucho circunloquio hueco y demasiadas misivas vacías por todas partes. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a las evasivas, porque decir las verdades a la cara resulta políticamente incorrecto o porque, ¡quién sabe!, el virus del relativismo no quiere medicarse con la verdad absoluta. Tremenda enfermedad. No es que estemos hablando sólo de porqué decimos "amor" cuando queremos decir "sexo", o viceversa, sino que constantemente aplicamos una capa de maquillaje a los conceptos que rigen nuestra vida. Estos días se ha vuelto a hablar en España de la legislación del interrupción del embarazo, o sea, del aborto; y los pacientes con cáncer han pedido a la sociedad que se llame por su nombre a esa "larga enfermedad" que no en todos los casos es tan larga ni necesariamente mortal. También está de actualidad llamar por su nombre a la crisis económica, pues hay quien sostiene que reconocerla abiertamente anima a los mercados. Sin embargo, aún hay por ahí algún cursi que al desastre de las cuentas sigue llamándolo finamente "desaceleración". Los políticos, que en esto de palabrear son muy hábiles, manejan los conceptos a su capricho. Dejando de lado los gritos de su discurso en Sevilla, para presentarse a secretaria general del PSOE, Carma Chacón se rebautizó como Carmen, pues bien es sabido que las palabras tienen una esencia concreta y la de la política catalana con antecedentes almerienses era la de ser para todos los socialistas españoles. O sea, readaptar el refrán: "Al pan, pan y al cava, cava". Un ilustre maestro, sabio e ilustrado, sostiene que las palabras "profesor" y "profeta" quizás provengan de una misma raíz, lo que nos lleva de vuelta a otra de las polémicas políticas que han despertado en las últimas fechas: el cambio de la asignatura de Educación para la ciudadanía. Con Dios o sin Dios, a las cosas hay que llamarlas por su nombre, pues cada cosa tiene su "palabra", que, dicho sea de paso, viene del trascendental latín "parábola". Curioso.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo