ANÁLISIS DE ESPAÑA
Batasuna aún tiene trabajo por hacer

Por Alejandro Requeijo
2 min
España30-01-2012
Han venido al País Vasco unos señores que dicen ser verificadores. Nadie sabe muy bien quiénes son o quién les ha elegido y, por tanto, quién les paga (cuesta creer que lo hagan gratis). Se desconoce también su experiencia o su conocimiento sobre el tema vasco. Pero el caso es que por aquí han estado y han hecho públicas sus conclusiones acerca de las garantías del cese definitivo de ETA. Para ello dicen haber mantenido contactos con partidos, sindicatos y otros agentes sociales vascos (a alguno de ellos preguntarle hoy acerca de si el cese de ETA va en serio, es como preguntarle a Ultras Sur si el Madrid mereció ganar al Barça en Copa). Pero además dicen haber tenido "contactos directos" con la propia banda. Y sus conclusiones son que los terroristas "siguen cometiendo actos ilegales" como "falsificación" y "mantenimiento de arsenales" (les hubiese bastado con leer los periódicos y se habrían ahorrado el viaje). Además, advierten de que "la posesión continuada de armas y explosivos puede dar lugar situaciones peligrosas". Pese a todo esto, y aunque pueda sonar contradictorio, los verificadores verifican que ETA no va a volver a atentar. Una "situación peligrosa" fue la que en marzo de 2010 acabó con la vida de un agente francés que se topó con un grupo de etarras que robaba coches para mantener su estructura clandestina. En septiembre de ese año, la banda dijo que hacía meses que había puesto fin a sus atentados y calificó aquel asesinato como un "hecho fortuito". Otra "situación peligrosa" fue la que se produjo en abril de 2011 cuando dos etarras tirotearon varias veces a una pareja de agentes franceses otra vez. Uno fue alcanzado en un hombro. Un milagro que salvase la vida. Meses antes ETA había decretado un alto el fuego general, permanente y verificable. Sin embargo, en junio de ese año un etarra fue detenido procedente de Turín con numeroso material para explosivos. También hace un par de semanas fueron arrestados otros tres con materiales para hacer bombas, según Interior. Está bien recordar estos episodios más olvidados por la opinión pública para pensar que quizá la fruta aún no esté del todo madura. El Gobierno tiene motivos para no fiarse. Nunca nadie lleva un arma encima si no es con la perspectiva de poder usarla. Con su advertencia sobre este punto, los verificadores -seguramente sin quererlo- han situado la pelota en el tejado de ETA y su entorno en un momento en el que las exigencias de ese mundo chocan con la postura del Gobierno paralizando la situación. Ahora Batasuna está obligada a pedirle a ETA que atienda a los verificadores y anuncie que ya no lleva armas. Y luego lo que más les cuesta: cumplirlo.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






