ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Se empeñan en marear la perdiz

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional02-01-2012
La comunidad internacional se está empeñando en marear la perdiz en Siria. La última ocurrencia ha sido enviar una misión de observadores al país. Estos deben analizar cuál es la situación y ver si, realmente, el régimen de Bashar al Asad está masacrando a la oposición. Como si en pleno siglo XXI no se contara con medios más fiables para conocer lo que está pasando. Este tipo de delegaciones suelen ser inútiles y un fiasco, primero por los métodos empleados para reclutar a sus miembros, y segundo porque no tienen libertad de acción ni de movimientos, pese a que lo parezca. La Administración siria va a mostrarles lo que le interesa y a intentar disimular aquello que no le es propicio. En teoría, el régimen no sabe hasta unas horas antes el lugar a visitar, pero teniendo en cuenta que la represión lleva meses produciéndose, aún tiene tiempo para maquillar aquello que menos le favorece. De momento, se está cumpliendo el guión previsto por el Gobierno de Al Asad, ya que los observadores dicen que la situación es tranquilizadora. Todo ello, a pesar de que siguen llegando denuncias de los excesos que comete el Ejército sirio. Resultaría muy sorprendente que esta misión de observadores concluyera con un informe en contra de Siria. Lo más probable es que haga una serie de recomendaciones y que pida diálogo entre el Gobierno y la oposición. A todo ello se podría unir una benévola declaración de intenciones de Bashar al Asad y este dispondrá de unos meses más para seguir con sus planes. Cuando la comunidad internacional se de cuenta de que, una vez más, ha sido ninguneada, entonces endurecerá su discurso y buscará nuevas fórmulas para resolver el problema. Mientras tanto, el tiempo pasa, el número de muertos crecerá y Al Asad irá logrando sus objetivos.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






