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CREAR EN UNO MISMO

La bombilla y el láser

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión18-12-2011

Luz e inteligencia. La luz, desde la antigüedad hasta los tebeos modernos, ha sido siempre la mejor imagen de nuestra inteligencia. “Ver la luz” es una expresión que recoge todos los actos propios de nuestra inteligencia: descubrir, captar, comprender, revelar, encontrar el camino y cada uno de los pasos que debemos dar… Ahora bien, hay diversos tipos de luz, que explican también los diversos modos en que comprendemos las cosas, y las diversas formas de usar nuestra inteligencia. John Maeda, fundador del Consorcio de la Simplicidad en el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), aprendió a distinguir dos de ellas de la mano de su maestro Nicholas Negroponte. El autor de Being digital le aconsejó al joven Maeda, entonces alumno suyo, que pensase “como una bombilla, en vez de como un rayo láser”. El láser es capaz de concentrar una luz muy potente en un solo punto y proyectarla muy lejos. Permite finura y precisión, capta toda la atención y la concentra en una cuestión particular. Hoy está de moda decir que el éxito pasa por la especialización, por lo que es fácil que nos hayan enseñado a pensar como un puntero láser. Además, hacerlo es, ciertamente, una gozada: es efectista, preciso, eficaz, simple y vistoso. Ahora bien, pensar como un rayo láser nos lleva a iluminar una sola cosa como esencial… dejando en la oscuridad de lo secundario todo lo demás. La bombilla puede emplear exactamente la misma potencia que el láser para iluminar todo lo que nos rodea. Ciertamente, la luz de la bombilla llega menos lejos, es menos efectista y menos poderosa, perola visión de conjunto que nos ofrece respecto de lo que nos rodea encierra grandes ventajas. Es la única que nos permite comprendernos a nosotros mismo en nuestra circunstancia. Es la única capaz de descubrir el orden, lugar y sentido de cada cosa, y de nosotros mismos, instalados en un mundo de cosas. Maeda dice que usar la inteligencia como una bombilla le ha permitido alcanzar una “profundidad aligerada”. La expresión es feliz, porque tendemos a pensar que lo profundo es pesado; o que la luz diáfana de medio alcance es superficial. Ambos prejuicios son falsos; y superarlos le llevó Maeda a comprender la importancia del contexto. Hablando de contexto: esta semana celebramos Noche Buena y Navidad. Nuestra inteligencia láser estará pensando en regalos, menús, horarios y múltiples gestiones de última hora. Quizá esa es una de las razones por las que la Navidad se ha convertido en una época de agobios y nervios, multiplicando el número de malhumorados señores Scrooge. Cambiemos el chip. Usemos la inteligencia bombilla para mirar a nuestro alrededor y disfrutar de lo que allí aparezca. Tal vez el contexto nos invite a redescubrir el sentido de la Navidad, nos diga #RegalaConSentido, y nos recuerde que, más que para hacer regalos, estas fiestas son para dejarnos regalar.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach