ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Adiós Iraq, hola incertidumbre

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional19-12-2011
La retirada de Estados Unidos de Iraq se escenificó la semana pasada con actos simbólicos que culminan un proceso comenzado hace meses. Atrás quedan miles de militares estadounidenses muertos, un número incalculable de heridos y cientos de miles de dólares invertidos. En estos casi nueve años de presencia de Estados Unidos en Iraq han cambiado mucho las cosas. El régimen de Sadam Husein cayó pronto, tiempo después el dictador fue detenido, juzgado y ejecutado tras ser condenado a muerte por un tribunal. Sin embargo, las operaciones militares en territorio iraquí han sido mucho más cruentas y costosas de lo inicialmente esperado. No por la resistencia de los fieles a Husein, sino por la insurgencia y por el terrorismo. Lo ocurrido en Iraq deja imágenes y situaciones muy difíciles de olvidar producidas por los atentados indiscriminados, las torturas y abusos cometidos por soldados estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib, los famosos naipes de la baraja, el ahorcamiento de Sadam, la captura del terrorista más buscado, los combates con los insurgentes... Desde 2003, el país ha ido mejorando, se ha aprobado una nueva constitución, ha aumentado la seguridad, ha habido elecciones e Iraq tiene un Gobierno relativamente estable. La presencia de Estados Unidos sobre el terreno se había reducido pero aun así seguía teniendo connotaciones negativas en gran parte de la población. Por tanto, habiendo avanzado en la reconstrucción y democratización de Iraq y llegados a este punto, lo más conveniente es retirarse. A ambos aspectos hay que sumar la crisis económica que afecta a Estados Unidos, por lo que dejar de invertir tanto dinero en la cuestión iraquí también será beneficioso para las arcas públicas. La salida de los militares estadounidenses del territorio iraquí supone, además, abrir incertidumbres. Habrá que ver hasta qué punto el Gobierno de Iraq es capaz de afrontar todos los retos que tiene sin contar con la ayuda de la Casa Blanca. La inestabilidad siempre está al acecho, por lo que es necesario que los representantes políticos y sociales iraquíes aúnen esfuerzos y no se derrumben ante los problemas que surjan. De lo contrario, lo conseguido hasta ahora habrá servido para poco.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






