SIN CONCESIONES
Adióz Zapatero

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión12-12-2011
Nunca me han gustado las masas. Prefiero separarme de ellas, echarme a un lado y verlas pasar como un rebaño de ovejas que se deja conducir sin saber hacia dónde. Ahora, el rebaño camina detrás de un pastor llamado Mariano Rajoy al que hasta hace un año aborrecía. La misma masa que ahora le elogia y asiente, antes le cuestionaba. Muchos de los que ahora le encumbran son los que llevaron a hombros a Zapatero cuando ganó las elecciones generales de 2004. Otros son derechistas que han sobrevivido cobijados bajo las faldas de Esperanza Aguirre y de su generoso presupuesto público en la Comunidad de Madrid. Unos y otros son supervivientes del poder, ratas de barco que abandonan la nave antes de que se hunda para alimentarse en la despensa del gobierno de turno. Ahora que Rajoy está a punto de llegar a La Moncloa y camina rodeado por una corte de aduladores, me gusta dar un paso atrás para observar la secuencia con un poco de perspectiva. Los obcecados en reir las gracias al nuevo presidente han abandonado al gobernante saliente hasta dejarle prácticamente solo. Los periodistas lo comprobamos el 6 de diciembre en el acto de aniversario de la Constitución. Todos querían acercarse a Rajoy y su equipo, mientras Zapatero mendigaba un corrillo en el que sentirse querido y contar sus batallitas. Pocos le hacían caso. Aún pesa sobre él la losa de la crisis económica y los cinco millones de parados. Abandona el Ejecutivo con el peor balance de gestión de toda la democracia. Es, con mucha probabilidad, el peor presidente que ha tenido España en más de tres décadas. Durante seis años sólo se preocupó de sí mismo, de su partido y de sus votantes más radicales. Por este orden. No demostró el más mínimo sentido de Estado hasta que en 2009 vio al país al borde de la intervención y la Unión Europea le obligó a aplicar todas las recetas económicas a las que siempre se había negado. Ahí nació otro Zapatero, cuyo mayor mérito radica en haber trabajado codo a codo con Rajoy desde que en julio convocó las elecciones generales del 20-N. Su colaboración ha sido tan ejemplar como el traspaso de poderes. Zapatero tiene otro mérito aún mayor que los periodistas apreciamos enormemente. Su sensibilidad hacia el papel de los medios de comunicación la alcanzan muy pocos políticos, poquísimos. Siempre atento a los informadores, siempre dispuesto a atender sus preguntas, siempre educado en las respuestas, siempre consciente a su influyente papel en las sociedades modernas, siempre partidario de la pluralidad y siempre encantado de someterse a largas ruedas de prensa. Esa actitud le ayudó a ganar las elecciones de 2008, con una campaña en Cataluña centrada exclusivamente en la imagen de los dos principales candidatos. También le sirvió para que se siguieran alabando sus virtudes cuando sus errores empezaban a ser patentes. El tiempo demostró que esa actitud tenía parte de careta, pues su exquisita atención a los plumillas queda contrapuesta por una entrega total a los medios amigos del socialismo, con pago de favores incluido. Aún así, echaremos de menos su buen talante con los trabajadores de la información. Quizá por eso los periodistas seguían rodeándole con un gran corrillo en el aniversario de la Constitución. Quienes más le han seguido no olvidan su afabilidad. Conviene reconocérselo siempre, pero especialmente cuando atraviesa sus últimos días como presidente y la sensación de soledad debe de ser cada vez más grande. La masa ha dejado de mirarle. Ahora, dirige sus ojos hacia otro político del que sabe poco y con el que se sorprenderá cuando empiece a gobernar. Mariano Rajoy no es como le pintan muchos medios de comunicación. Hasta ahora se le ha tachado de vago, pasota y despreocupado. Pronto le definirán como estadista, implacable y responsable. Afrontémoslo con calma. Es otra consecuencia más de la nueva moda. La masa ha cambiado de rumbo y no busca la verdad. La verdad está fuera de ella, a veces a un solo paso de distancia, pero fuera de ella.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






