ANÁLISIS DE SOCIEDAD
La receta de las puches

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad30-10-2011
Llegan las fiestas de Todos los Santos y las avispas picotean en el alma de quienes creen en las costumbres más allá de Halloween. Quienes defienden sus raíces, incluso, hasta sufren lanzamiento de huevos e insultos. Se huye de la muerte -que los niños no se enteren que la gente la palma, por favor- y luego sale todo hijo de vecino disfrazado de fantasma y zombie porque está de moda. Cada costumbre tiene explicación en su contexto. Y la de los españoles, mal que pese a algunos, es la de Don Juan y las ánimas benditas. Si no, que se lo pregunten a ese señor de pueblo que abre la puerta el domingo por la tarde y se encuentra a un puñado de chavalitos que le largan: "¿Truco o trato?" Y el buen hombre contesta, sin despeinarse: "¿Y eso que es?" La respuesta, con moraleja incluida es: "Nos tienes que dar algo, mejor dinero". Y no se conformaron con un par de euros y un apretón de manos, a la vieja usanza, no señor. Por eso, en homenaje a nuestros antepasados cuyo polvo terrenal reposa en los camposantos, aquí queda plasmada la receta de las puches, un rico manjar que en estas fechas se saborea en muchas casas. Además, quizás así se espanten a las brujas, las avispas y los fantasmas. Se empieza friendo pan duro en taquitos en una sartén de aceite bien caliente. Y se retiran escurridos. Luego, en otra sartén, se tuestan unas cucharadas de harina, como si se fuese a hacer una besamel bien espesa. Y se añade leche previamente hervida con unas cuantas cucharadas de azúcar, una pizca de sal, cáscara de naranja (que se apartará antes de juntar en la masa) y unas cucharadas de granos de anís. Se elabora la masa hasta que espese y se pone en un recipiente, colocando encima el pan frito. Se espolvorea con canela al gusto. Y se toman con ganas y en familia. Antaño, cuando no había posibles, las puches se hacían con agua, pero los dueños aquellos de los huesos del cementerio aún no estaban estresados ni a dieta. Una lástima de dulce tradición para pedir bendiciones para las ánimas benditas del purgatorio. Que Dios las lleve a su gloria. Y que aproveche.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






